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viernes, 10 julio, 2026
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Cómo cambió la operatoria de importación tras la desregulación aduanera

Importadores y despachantes de aduana describen los cambios en la operatoria tras la eliminación de certificaciones y valores criterio, en un contexto de caída de la demanda y nuevas complicaciones con certificaciones sanitarias.

Eduardo, un despachante de aduana con más de tres décadas de experiencia en el sector, describió los cambios en la operatoria de importación tras la desregulación aduanera implementada en Argentina. Según indicó, las importaciones cayeron cerca de un 30% en 2026 respecto de 2025, debido a que antes de las elecciones legislativas del año pasado muchos importadores compraron mercadería de forma anticipada ante el rumor de una corrida cambiaria. Ese stock, afirmó, todavía no se vendió porque el consumo no acompañó.

En relación con la eliminación de certificaciones e intervenciones, Eduardo señaló que cuando existían las declaraciones juradas previas, los clientes pequeños y medianos dejaron de importar, mientras que las empresas grandes podían presentar amparos judiciales. Tras la desregulación, la operatoria se agilizó, aunque persisten complicaciones con certificaciones no previstas al momento de la compra.

Respecto de las importaciones a través de plataformas online, Eduardo indicó que algunas empresas las usan con fines comerciales y que pueden surgir problemas cuando la mercadería llega sin la certificación sanitaria correspondiente. Citó el ejemplo de una crema de afeitar traída de China que quedó frenada en la aduana por no tener la certificación de ANMAT.

Sobre la clasificación arancelaria, explicó que hay mercadería no prevista en el nomenclador, que se clasifica por composición, funcionalidad o rubro industrial, y que en algunos casos se debe recurrir a una consulta arancelaria ante la aduana.

En cuanto a la eliminación de los valores criterio, Eduardo afirmó que antes existía un piso de referencia por peso o unidad, y que si el importador declaraba un valor menor debía presentar documentación de respaldo. Ahora, sin esos valores, la operación se agiliza, aunque el sector de valoración de la aduana puede reclamar documentación posteriormente. Lo calificó como «una arma de doble filo».

Al comparar el contexto actual con otros momentos del sector, Eduardo mencionó que el peor momento fue en 2001, cuando se paralizó toda la actividad. A partir de 2002 y 2003 comenzaron a exportar, y luego retomaron las importaciones. Señaló que durante el período de declaraciones juradas los clientes chicos dejaron de importar, pero que hoy volvieron a consultar con la operatoria más ágil.

Como recomendación para quienes recién empiezan a importar, Eduardo sugirió asesorarse con un despachante de aduana matriculado antes de la primera operación, para conocer la legislación aduanera, el pago de tributos y tasas, los costos de terminales portuarias y los fletes internos. Advirtió que un costo que a menudo no se calcula es el del camión que regresa al depósito sin haber cargado la mercadería por demoras en los trámites.

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