La construcción de grandes represas, como la de las Tres Gargantas, puede alterar parámetros planetarios de forma mínima y medible, pero dista de ser un plan para ‘frenar’ la Tierra.
La ciencia ha documentado que mover masas gigantescas, como el agua almacenada en grandes represas, puede tener efectos medibles, aunque ínfimos, sobre la rotación de la Tierra. Recientemente, esta idea cobró notoriedad en relación a los megaproyectos de China, generando titulares sensacionalistas. Sin embargo, es crucial distinguir entre un fenómeno físico real y una interpretación exagerada del mismo.
El principio físico detrás de este fenómeno es la conservación del momento angular. Cuando una gran masa, como el agua de una represa, se redistribuye —acercándose o alejándose del eje de rotación terrestre— se modifica el momento de inercia del planeta. Un símil cotidiano es el de un patinador que gira más lento cuando abre sus brazos. En el caso de la Tierra, el ‘brazo’ es la distancia de esa masa al eje de giro.
Uno de los ejemplos más citados es la represa de las Tres Gargantas. Un cálculo teórico de la NASA, difundido en 2005, estimó que el almacenamiento de esa enorme cantidad de agua podría aumentar la duración del día en aproximadamente 0.06 microsegundos y provocar un desplazamiento mínimo del eje terrestre, del orden de centímetros.
Este efecto, aunque real desde el punto de vista geofísico, es extremadamente pequeño comparado con la variabilidad natural del sistema Tierra. Las megaobras se construyen principalmente para generar energía, controlar inundaciones, facilitar la navegación o impulsar el desarrollo regional. El impacto en la rotación es un ‘subproducto’ físico inadvertido, no el objetivo del proyecto.
Presentarlo como un plan deliberado para alterar la rotación planetaria es engañoso. La magnitud del cambio es tan ínfima que carece de relevancia como herramienta de política pública, aunque constituye una curiosidad científica. La discusión más pertinente en torno a estas estructuras gira en torno a sus costos ambientales y sociales, y cómo se ponderan frente a los beneficios que reportan.
