Hu Henghua renunció a su cargo dos meses después de que las autoridades anticorrupción iniciaran una investigación en su contra por supuestas violaciones disciplinarias y legales.
Pekín, 28 may (EFE).- El alcalde de la megalópolis china de Chongqing, Hu Henghua, dimitió de su cargo dos meses después de que las autoridades anticorrupción anunciaran una investigación en su contra por supuestas «graves violaciones disciplinarias y de la ley», fórmula habitual empleada en China para referirse a casos de corrupción.
La Asamblea Popular Municipal de Chongqing anunció este jueves en su cuenta de WeChat que aceptó oficialmente la renuncia de Hu durante una reunión de su comité permanente celebrada el pasado 27 de mayo.
Hu, que también ejercía como vicesecretario del Partido Comunista Chino (PCCh) en Chongqing, estaba siendo investigado desde marzo por la Comisión Central de Control Disciplinario y la Comisión Nacional de Supervisión, los dos principales órganos encargados de perseguir irregularidades dentro del Partido y la administración pública. Las autoridades no han divulgado detalles sobre las presuntas infracciones atribuidas al ya exalcalde.
En China, la expresión «graves violaciones disciplinarias y de la ley» suele utilizarse como antesala de investigaciones por delitos como sobornos, abuso de poder o malversación. Hu se había convertido en uno de los funcionarios de mayor rango investigados este año dentro de la campaña anticorrupción impulsada por el presidente chino y secretario general del PCCh, Xi Jinping.
La caída del dirigente se produjo además pocos meses después de que Jiang Duntao, exvicealcalde de Chongqing, fuese expulsado del Partido y puesto bajo investigación por supuestas irregularidades disciplinarias y financieras. Chongqing, una de las cuatro municipalidades chinas administradas directamente por el Gobierno central junto con Pekín, Shanghái y Tianjin, cuenta con más de 30 millones de habitantes y es considerada uno de los principales centros económicos e industriales del interior del país.
Desde su llegada al poder en 2012, Xi ha impulsado una amplia campaña anticorrupción que ha alcanzado a cuadros locales, dirigentes provinciales, altos mandos militares y responsables de empresas estatales. Aunque la ofensiva ha destapado numerosos casos de corrupción y enriquecimiento ilícito, algunos analistas consideran que también ha servido para reforzar el control político del liderazgo chino sobre el aparato del Partido.
