Datos macroeconómicos recientes muestran una desaceleración de la inflación, sectores exportadores en expansión y un consumo interno deprimido. Analistas identifican tres factores que contribuyen a un firme ingreso de divisas.
En junio de 2026, la inflación fue del 1,9% mensual, acumulando un 33,5% en los últimos doce meses y un 16,8% en el primer semestre. El ritmo de aumento del IPC sigue alto, aunque retomó el sendero de desaceleración.
El Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) de mayo registró un leve incremento interanual del 0,2%, pero mostró una caída del 0,5% respecto a abril en la medición desestacionalizada, según el informe oficial.
El escenario para el resto del año mantiene un fuerte sesgo alcista: las exportaciones vienen mostrando subas fuertes y niveles récord, según la consultora Abeceb. En el quinto mes del año, el desempeño de la economía se mantuvo altamente heterogéneo. Mientras algunos rubros actuaron como motores del crecimiento, otros sectores clave en la generación de empleo como la industria y el comercio continuaron mostrando números negativos.
Por ahora no hay “derrame” del crecimiento de los rubros ganadores a los que vienen retrasados, el empleo se sostiene por fuerza de la actividad informal, el salario real sigue bajo y, al mismo tiempo, el superávit comercial se mantiene pujante, con un tipo de cambio muy estabilizado.
En este sentido, hay tres factores que contribuyen a un firme ingreso de divisas, frente a una demanda que no acompaña en la misma magnitud:
- Agro: Una paulatina mejora de los precios internacionales en las últimas semanas -la soja, en USD 460 la tonelada en Chicago, tocó un máximo desde enero de 2024- junto con un amplio stock exportador aún por liquidar.
- RIGI: Los anuncios relacionados con el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones permiten proyectar un caudal de dólares extra, supeditado al resultado de las elecciones presidenciales del año próximo.
- Petróleo en alza: La suba del precio internacional a partir del 28 de febrero, cuando comenzaron las hostilidades en Oriente Medio, catapultó el valor del barril a la zona de USD 100.
Las actividades primarias no sólo están generando un boom de exportaciones, sino que explican el leve crecimiento de la economía, afirmó Lorenzo Sigaut Gravina, director de Equilibra.
Analistas y consultoras coinciden en esta visión de “pax cambiaria” que desafía la habitual estacionalidad de la economía, superavitaria de divisas en la primera mitad del año, aunque deficitaria en la segunda mitad.
La consultora Qualy detalló que “los proyectos de inversión por USD 31.000 millones equivalen al 65% de la compra anual promedio de maquinaria y equipo y material de transporte (USD 47.000 millones al año en 2021-2025). Es un impacto significativo, aunque no extraordinario”. En cuanto al efecto sobre exportaciones del RIGI, Qualy sostuvo que “se proyectan USD 13.000 millones anuales adicionales entre 2027 y 2030, y cerca de USD 35.000 millones por año en régimen pleno”.
En materia de comercio exterior, la consultora Abeceb subrayó: “En apenas seis meses, el superávit ya superó al de todo 2025. Todo sigue apuntando a exportaciones en torno a USD 100.000 millones en 2026. El año cerraría con un saldo en torno a USD 21.000 millones o incluso aún mayor, casi el doble de los USD 11.320 millones del año pasado”.
Nadin Argañaraz, director del Instituto Argentino de Análisis Fiscal (Iaraf), precisó que “la balanza de divisas de la energía fue positiva por USD 611 millones en junio. Esto ocurrió de la mano de exportaciones por USD 1.406 millones e importaciones por USD 794 millones”.
“En términos generales, la composición de la actividad continúa siendo consistente con el patrón que venimos destacando a lo largo de 2026: los sectores orientados a la exportación y relativamente menos intensivos en mano de obra siguen liderando la recuperación, mientras que los sectores más vinculados a la demanda interna e intensivos en empleo continúan mostrando debilidad”, indicó Balanz.
Tobías Sanchez, portfolio manager de Cocos, opinó que “el ancla sigue siendo el orden fiscal, pero el verdadero cambio está en el frente externo, que siempre fue nuestro talón de Aquiles y hoy juega a favor de la mano de la energía, la minería y la acumulación de reservas”.
Dante Romano, gerente de Research de Max Agro, afirmó que “para la soja sigue lento el ritmo de venta en Argentina: 28% a precio versus 36% promedio, sumando negocios a fijar de 43% versus 51% (del promedio) histórico”.
Desde el punto de vista financiero, la última semana tuvo como noticia protagonista al upgrade de la agencia Moody’s, que elevó la nota soberana a B3 desde Caa1. Cohen Aliados Financieros destacó que “con esta decisión, la agencia se sumó a las mejoras que Fitch había concretado a comienzos de mayo y S&P en junio, ambas desde CCC+ hacia B–, dejando a las tres grandes calificadoras alineadas en un nivel equivalente por primera vez en años”.
Emilio Botto, jefe de Estrategia e Inversiones de Mills Capital, observó que “el riesgo de la estrategia actual está en 2027. Los vencimientos con privados y organismos suman casi USD 25.000 millones, y el calendario electoral puede estrechar la ventana”.
