En noviembre de 2012, una familia de San Martín de los Andes adoptó a una perra de raza Schnauzer llamada Morena, que había sido rescatada en las inmediaciones de una escuela. La perra vivió once años en el hogar, falleciendo el 30 de enero de 2023 a causa de un cáncer avanzado con metástasis.
Corría noviembre de 2012 cuando una familia en San Martín de los Andes comenzó a considerar la incorporación de un perro al hogar. Pensaban en un perro de pelaje dorado, pero finalmente adoptaron a una perra mediana, tipo Schnauzer, de color negro, a la que llamaron Morena.
Florencia, una docente de la zona, rescató a Morena en las inmediaciones de una escuela barrial. La hizo esterilizar y buscaba un hogar responsable. Pablo Matilla —pampeano de General Pico, comunicador social y vecino de San Martín desde hace casi tres décadas— se enteró de su existencia a través de un amigo. Preguntó a su familia: «Hay una perrita recién castrada. Parece que estaba abandonada y Florencia busca una familia responsable. ¿La adoptamos?». La respuesta fue unánime: «Bueno, dale».
Morena ingresó al hogar con temor, asustada por ruidos como cohetes o gritos. «Nunca supimos por cuánto se multiplicaba el miedo en su cuerpo cuando sonaba un cohete o un grito en la calle. No le alcanzaban las patas para buscar refugio cerca nuestro», recordó Pablo. Con el tiempo, Morena se adaptó y desarrolló rutinas, como dormir en un futón. «Esquivaba sillas, obstáculos, lo que fuera; pero cuando todos dormíamos se iba al futón», contó Pablo. «Nos levantábamos y, sigilosamente, para que nadie la escuchara, volvía a su colchón. Y la escuchábamos. Ponía cara de póker y, si alguien le preguntaba: ‘Morena, ¿vos estabas en el futón?’, miraba para cualquier lado. Era todo actuado».
Morena acompañó a la familia en viajes a General Pico, Claromecó y Núñez. «Era el ser más bueno y adaptable que conocí. Su mirada, su actitud, transmitían paz», afirmó Pablo. Tras la separación de Pablo y su exesposa Rosana en 2021, Morena continuó siendo el centro de gravedad de todos, pasando fines de semana en el departamento de Pablo.
Hacia el final, Rosana notó una debilidad inusual en Morena. Las imágenes médicas arrojaron un diagnóstico de cáncer avanzado con metástasis. El 30 de enero de 2023, la familia —Pablo, Rosana y sus dos hijos, Jerónimo y Albertina— decidió evitarle el sufrimiento y estuvieron presentes en el momento de su muerte. «La recuerdo como un ser que llegó a mi vida para enseñarme cosas que probablemente, y aún con mis 54 años, deba repensar siempre: no hacerse problema por cosas banales, ser feliz con lo que te toca, sentirte amado incondicionalmente a través de una mirada o un gesto típico de ella como apoyar su cabeza en mis piernas cuando estaba sentado», reflexionó Pablo.
Morena descansa en el patio patagónico de la familia.
