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jueves, 4 junio, 2026
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El consumo cultural en América Latina se fragmenta entre múltiples plataformas digitales

El entretenimiento en la región dejó de concentrarse en la televisión abierta y pasó a distribuirse entre streaming, podcasts, videojuegos y redes sociales, según datos de consultoras y estudios académicos.

Durante décadas, el entretenimiento en América Latina estuvo organizado alrededor de la televisión abierta, la radio y el cine. Ese esquema comenzó a modificarse con la expansión de internet móvil y, en los últimos años, la región ingresó en una etapa de consumo fragmentado y multiplataforma, según informes de consultoras como Statista, eMarketer y Comscore.

El tiempo de ocio de millones de latinoamericanos se distribuye actualmente entre plataformas de streaming, podcasts, redes sociales audiovisuales, transmisiones en vivo, videojuegos, contenidos deportivos digitales y experiencias interactivas. Argentina, México, Brasil y Colombia lideran la adopción de servicios bajo demanda, mientras las generaciones adultas incorporan prácticas que antes se asociaban solo al público joven, indican los estudios de esas consultoras.

La televisión tradicional no desapareció, pero perdió su monopolio sobre el tiempo libre. El espectador promedio ya no organiza sus rutinas culturales alrededor de una grilla fija. Estudios de uso del tiempo realizados en distintos países latinoamericanos muestran que el consumo audiovisual móvil duplica el tiempo dedicado a la televisión entre adultos urbanos.

Netflix continúa siendo el actor dominante en buena parte de la región, pero el mercado se volvió más competitivo. Disney+, Max, Prime Video y Apple TV+ disputan usuarios en las grandes ciudades, mientras plataformas regionales como ViX o Pluto TV crecen con estrategias de gratuidad y contenido localizado. En América Latina, el streaming no reemplazó completamente a la televisión tradicional; muchos hogares combinan televisión abierta, cable y plataformas digitales según momentos del día, costos y preferencias generacionales.

Argentina se convirtió en uno de los laboratorios más dinámicos de la cultura digital hispanohablante. Proyectos como Olga, Luzu TV o Gelatina combinan elementos de radio, televisión, streaming y redes sociales en una experiencia híbrida, donde la conversación en tiempo real ocupa un lugar central. El auge del podcast y del streaming conversacional responde al consumo flexible y móvil, la cercanía entre creadores y audiencia, y la circulación fragmentada en TikTok, Instagram y YouTube, según los creadores de esos proyectos.

La diversificación de categorías digitales transformó el modo en que los adultos distribuyen su tiempo libre. El usuario promedio salta entre formatos distintos a lo largo del día, combinando ocio, sociabilidad y consumo cultural. En 2026, el entretenimiento implica interactuar, reaccionar y pertenecer, afirman los estudios de mercado.

La transformación del consumo cultural también es objeto de investigación académica. La convocatoria 2025 del dossier “Consumos culturales. Públicos y audiencias: nuevas configuraciones en la era digital”, de la revista Avatares de la comunicación y la cultura de la Universidad de Buenos Aires, plantea interrogantes sobre cómo se reorganizan las prácticas culturales en entornos digitalizados. El enfoque dialoga con trabajos de FLACSO, estudios de audiencias de Comscore y análisis culturales publicados por medios como La Nación o Clarín.

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