Testigos y su representante ofrecen versiones opuestas sobre lo ocurrido en Blue Dog Tavern, donde la cantante fue vista con un cuchillo y emitiendo sonidos extraños.
La cantante Britney Spears volvió a ser centro de atención tras un confuso episodio ocurrido el miércoles por la noche en el restaurante Blue Dog Tavern, en Sherman Oaks, Los Ángeles. Según testigos, la artista se comportó de manera errática, mientras que su representante asegura que la situación fue exagerada por la prensa.
El periodista Jeff Sneider, presente en el lugar, relató que Spears llevaba gafas de sol dentro del local, hacía ruidos similares a ladridos y se levantaba constantemente de la mesa. En un momento, la cantante caminó con un cuchillo en la mano, lo que alarmó a algunos comensales, aunque Sneider aclaró que no percibió intenciones violentas.
Otros clientes señalaron que Spears gritaba y encendió un cigarrillo dentro del restaurante, lo que motivó la intervención del personal. La mesa quedó desordenada, y un testigo la comparó con la de un niño pequeño.
Horas después, el representante de Spears emitió un comunicado calificando los hechos de «completamente exagerados». Explicó que los ladridos eran parte de una anécdota sobre su perro y que el cuchillo solo se usó para cortar una hamburguesa. El entorno de la artista denunció una campaña mediática similar a la que sufrió hace veinte años.
El episodio ocurre tras el arresto de Spears en marzo por conducir bajo los efectos del alcohol, por lo que ingresó voluntariamente a rehabilitación. Actualmente cumple un año de libertad condicional y asiste a terapia. Su abogado señaló que la cantante está comprometida con su recuperación.
