17 C
Buenos Aires
viernes, 24 abril, 2026
InicioDeportesLo viejo funciona: cómo los lanzamientos de los 80 están dominando la...

Lo viejo funciona: cómo los lanzamientos de los 80 están dominando la MLB

En plena era de la velocidad extrema, una nueva generación de lanzadores en las Grandes Ligas está rescatando los repertorios de los 70 y 80 para engañar a bateadores acostumbrados a las rectas de 100 mph.

Son las 8:19 PM del 19 de octubre de 2004. Curt Schilling, a sus 37 años, se prepara para ofrecer una demostración de pitcheo legendaria en el Juego 6 de la ALCS. Como toda buena historia, necesita su toque de drama: Schilling subió al montículo con un desgarro en la vaina del tendón de su tobillo derecho, suturado a la piel para darle estabilidad. Tras la victoria 4-2, ese encuentro quedó inmortalizado como el «Bloody Sock Game». Esa temporada, además de coronarse en la Serie Mundial con los Red Sox, el diestro terminó el año con récord de 21-6 y 226.2 entradas lanzadas. Su secreto: un repertorio inteligente donde la técnica y un devastador splitter dominaban sin necesidad de llegar a las 100 mph.

Hoy, en pleno abril de 2026, la obsesión por las 100 mph ha llevado al pitcheo en las Grandes Ligas a un camino repleto de lesiones y sin consistencia en la lomita. Sin embargo, una nueva élite de lanzadores está encontrando el éxito mirando hacia atrás. El futuro del béisbol, en realidad, está en el pasado: rescatar los lanzamientos que reinaron en los 70 y 80 para engañar a bateadores que ya se acostumbraron a la velocidad, pero no al arte del movimiento vertical y el juego psicológico del engaño.

Lo que antes era una anomalía, hoy es algo común. La popularidad de lanzar a las 100 mph se debe a dos factores: la llegada de Aroldis Chapman a las Grandes Ligas y el comienzo de la era de Statcast para analizar datos y el rendimiento de jugadores. Chapman revolucionó la MLB a partir de su arribo en 2010, cuando llegó a registrar velocidades de 105.8 mph y hasta 2014 lanzó 1,367 lanzamientos a 100 mph o más. Por otro lado, la llegada de Statcast en 2015 transformó el arte del scout en una ciencia exacta, convirtiendo las 100 mph en un pase directo a la gran carpa. Al demostrar con datos que un lanzamiento a 100 mph puede evitar jonrones —reduciendo drásticamente la velocidad de salida del bate—, el sistema validó algo innegociable y popular en la actualidad: la velocidad no se negocia.

Para dimensionar esta popularidad, la recta promedio en 2008 era de 91.9 mph, mientras que en este inicio de 2026 se sitúa en 94.6 mph. En 2025 se alcanzó un pico histórico: cada uno de los 30 equipos de la MLB tuvo al menos un lanzador capaz de tocar el triple dígito. Pero este exceso de potencia ha generado un efecto secundario: los bateadores modernos están entrenados para reaccionar a la velocidad plana, castigando las rectas de 100 mph si no tienen una secuencia inteligente o un «as bajo la manga» detrás.

Existe un mito persistente que señala al splitter o al forkball como «destructores de codos». Sin embargo, la ciencia biomecánica moderna ha desmentido esta creencia. Glenn Fleisig, del ASMI, destaca que el splitter pone menos torque en el codo que una recta de cuatro costuras al máximo esfuerzo. El verdadero culpable de la epidemia de cirugías Tommy John es la velocidad extrema y sostenida. Una recta de 100 mph genera un estrés de aproximadamente 50 Nm, superando el límite de ruptura natural del ligamento ulnar colateral (32 Nm). Además del estudio de Glenn Fleisig, un informe oficial de 62 páginas publicado por la MLB a finales de 2024 confirmó que la búsqueda implacable de velocidad y rotación extrema es la culpable directa de la epidemia de cirugías Tommy John. Este desequilibrio biomecánico ha reducido la duración promedio de las carreras: los novatos que debutaron en 2020 tienen una expectativa de vida profesional de 3.19 años, frente a los 6.95 años de quienes debutaron en 2000.

Es cierto que hoy las Grandes Ligas y organizaciones se encuentran en un predicamento; sin embargo, parte de la solución no estaría en Estados Unidos, sino en Asia. Mientras que en Estados Unidos el splitter y el forkball fueron «puestos en penitencia», en Japón nunca dejaron de ser el corazón del pitcheo. En la NPB se cree que estos lanzamientos reducen el estrés al no requerir la torsión agresiva del slider. El resultado es una escuela de lanzadores que llega a la MLB con un control absoluto sobre el movimiento vertical y una eficiencia que desafía el rígido «límite de 100 lanzamientos» americano.

En este abril de 2026, solo el 6.9% de las aperturas en MLB alcanzan los 100 lanzamientos. Este límite atrofia la durabilidad y consistencia: el abridor promedio promedia apenas entre 5.0 y 5.7 entradas por salida. Sin embargo, lanzadores de la escuela japonesa como Shota Imanaga o Yoshinobu Yamamoto están rompiendo el molde, siendo de los pocos autorizados a lanzar más de 100 veces gracias a que su dominio se debe a la caída de sus lanzamientos off-speed.

Si hay un caso que destroza la narrativa de que «más velocidad es mejor», es el de R.A. Dickey en 2012. A los 37 años, un lanzador que nació sin ligamento ulnar colateral (UCL), se convirtió en el primer nudillista en ganar el Cy Young. Durante esa temporada, Dickey demostró un dominio absoluto: lideró la Liga Nacional en ponches (230), entradas lanzadas (233.2) y juegos completos (5). La clave de Dickey fue inventar un lanzamiento que desafiaba la lógica de la velocidad.

Más noticias
Noticias Relacionadas