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viernes, 24 abril, 2026
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Los argentinos dejaron de comer 5 kilos de carne vacuna en un año por el alza de precios

En el último año, el consumo de carne vacuna cayó de 49,5 a 44,5 kilos por persona, según un informe de FADA. La inflación general fue del 33%, mientras que la carne vacuna subió un 64%, lo que llevó a las familias a optar por alternativas como el cerdo y el pollo.

En el último año, los argentinos pasaron de consumir 49,5 kilos de carne vacuna a 44,5 kilos anuales por persona, en sintonía con el aumento de precios, de acuerdo con un informe de la Fundación Agropecuaria para el Desarrollo de Argentina (FADA). El motivo de esta migración se explica en que mientras que la inflación general se ubicó en un 33%, la carne de vaca se disparó un 64%. En contraste, la carne de cerdo aumentó un 25% y los lácteos un 13%. La confianza del consumidor cayó 5,7% en abril y tocó su nivel más bajo en meses.

Miguel Schiariti, de CICCRA, es bien gráfico: “Con el valor de un kilo de carne vacuna se pueden comprar 4 kilos de pollo o casi 3 de cerdo”. “La suba de los precios cambia los hábitos”, explica Antonella Semadeni, economista de FADA. “Esta diferencia causó que muchas familias opten por el cerdo —cuyo consumo subió un kilo y medio, llegando a los 19,3 kg— como una alternativa más amigable”.

No solo la dinámica interna presiona los precios; el contexto internacional juega su partido. La guerra en Medio Oriente ha comenzado a filtrar costos indirectos en los alimentos básicos. El foco está puesto en el Estrecho de Ormuz: su bloqueo afecta el precio de los combustibles y, por ende, de los fletes. Los costos pesan el 51% del precio de la carne, el 61% del pan y el 71% de la leche y podrían pesar más por el aumento del combustible y la urea que se utiliza para los cultivos, según FADA. “En el actual contexto de guerra, el primer costo que va a subir es el de los fletes, principalmente por el aumento en los combustibles debido al bloqueo del estrecho de Ormuz. El flete representa el 6% del precio del sachet de leche y es el 8% de los costos del productor de trigo”, detalla Nicolle Pisani Claro, Economista Jefa FADA. “Los aumentos en la logística van a repercutir en precios y en las ganancias de los diferentes eslabones que producen estos alimentos”, afirma la economista.

Uno de los datos más contundentes del informe es la carga tributaria. Independientemente del producto, el Estado retiene una porción sustancial de lo que paga el consumidor. Tanto en pan, como en carne y lácteos “$1 de cada $4 que pagamos son impuestos”, revela María Luz Silvetti, economista de la fundación. “Por cada cuatro bollitos de pan, nos comemos uno de impuestos”, añade. Del total de esa carga, el 70% corresponde a tributos nacionales (como el IVA), seguidos por ingresos brutos provinciales y tasas municipales.

El informe de FADA desglosa la cadena de valor para entender que el precio final no es un número azaroso, sino un acumulado de eslabones: Existe la creencia de que el precio del maíz o el trigo determina el valor del alimento. Sin embargo, Semadeni aclara que el maíz solo representa el 6% del precio final de la carne de vaca y el trigo apenas el 10% en el caso del pan. El 90% restante se reparte en logística, energía, mano de obra e impuestos. En el precio de la carne, un 51% son los costos, 28% los impuestos y 21% la ganancia. “Para llegar a los bifes que compramos es necesario un proceso que lleva años, con costos importantes como la tierra donde se crían los animales, la sanidad, la alimentación, el transporte, el personal”, explica Fiorella Savarino, economista FADA. En el precio de la carne de vaca, se reparte el 35% en la cría, 16% el feedlot, 1% frigorífico, 20% carnicería y 28% impuestos. En el caso del pan el 61% son costos de producir, el 24% impuestos y el 15% la ganancia. En los eslabones de la cadena desde el origen, la producción del trigo en el campo es el 7% del precio del pan, el molino el 4% y la panadería el 65%, el otro 24% son los impuestos. En la leche 71% son costos, 26% son impuestos y sólo un 3% son ganancias. Del valor que pagamos al comprar un sachet, el tambo es el 27%, 24% la industria, 23% el comercio y 26% los impuestos.

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