“Hay una crisis muy fuerte con 22.000 empresas que han cerrado, con 300.000 puestos de trabajo que se han perdido.” Así arrancó Nicolás del Caño su intervención en LN+, desarmando el relato oficial sobre el supuesto éxito del “cambio de modelo”. Frente a la defensa cerrada del rumbo económico por parte de Santiago Santurio, el diputado del Frente de Izquierda llevó la discusión al terreno de la economía real.
Uno de los momentos más fuertes fue cuando se refirió al conflicto en FATE, donde más de mil trabajadores sostienen medidas de lucha contra los despidos. “No podemos ver a FATE por fuera de estas 22.000 empresas que cierran”, planteó, ubicando el caso como parte de una crisis generalizada. Y apuntó directo a la patronal: se trata de “un empresario que se enriqueció por la explotación de esos trabajadores durante todos estos años” y que ahora “despide y deja a trabajadores sin la posibilidad de llevar un plato de comida a su familia”.
El cruce escaló cuando desde el oficialismo defendieron la apertura importadora y la reforma laboral. Del Caño fue tajante: “No hay un solo artículo que beneficie a los trabajadores.” Y cuestionó también el argumento de que las reformas favorecerían a las pymes, señalando que con salarios por el piso no hay consumo que sostenga la actividad.
En ese punto, introdujo otro dato contundente: “La canasta de alimentos aumentó el 6% en el mes de enero.” Lejos de la idea de que los precios bajan y el mercado se ordena, remarcó que el problema central es el poder adquisitivo. Aunque algún producto pueda abaratarse en términos relativos, sin ingresos no hay acceso real.
También cuestionó el festejo oficial por el crecimiento del PBI: “El crecimiento del PBI no quiere decir que eso beneficie al conjunto de la población.” Para el diputado, los indicadores macro pueden mejorar mientras se profundiza la desigualdad, porque la riqueza se concentra en un sector reducido.
En materia previsional, fue directo: “La transferencia de ingreso que hizo este gobierno es gigantesca.” Con esa frase sintetizó su crítica al impacto de la fórmula jubilatoria y el congelamiento del bono sobre millones de jubilados, uno de los sectores más golpeados por el ajuste.
El debate también dejó expuesta la dimensión política del modelo. Frente al discurso libertario contra la “casta”, Del Caño retrucó: “Sin los votos del peronismo, sin el acuerdo de la casta de la CGT, de la casta de los gobernadores, Milei no podría haber hecho nada.” Es decir, señaló que las principales leyes del oficialismo avanzaron gracias a acuerdos parlamentarios amplios.
Finalmente, planteó una salida opuesta a la lógica del ajuste: “Nosotros planteamos la reducción de la jornada laboral.” La propuesta apunta al reparto de las horas de trabajo para evitar despidos y a que el avance tecnológico no se utilice para precarizar más, sino para mejorar la vida de quienes trabajan.
El cruce en LN+ dejó algo claro: detrás del debate técnico sobre apertura, aranceles o macroeconomía, hay una disputa de fondo sobre quién paga la crisis. Y en esa discusión, la izquierda volvió a plantear que no sean los trabajadores ni los jubilados quienes carguen con el costo.
