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domingo, 4 octubre, 2026
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Cepillos de dientes: guía sobre tipos, precios y recomendaciones de uso

Un odontólogo explica los criterios para elegir un cepillo dental, las diferencias entre modelos manuales y eléctricos, y los precios disponibles en el mercado argentino.

La oferta de cepillos de dientes incluye cerdas de distintas durezas, cabezales de variadas formas y tamaños, y modelos manuales, eléctricos, sónicos e inteligentes con funciones como control de presión y conexión con el celular.

Frente a esta variedad, surge la pregunta sobre si las diferencias entre un cepillo y otro son significativas. El odontólogo Ignacio Sánchez Altamira explicó a Clarín que la respuesta depende de aspectos básicos como la dureza de las cerdas, el tamaño del cabezal y la técnica de cepillado, más que de la cantidad de funciones o el precio.

Qué mirar antes de comprar

Según Sánchez Altamira, se recomienda siempre cerda blanda porque las duras pueden dañar los tejidos. Asociar un cepillo duro con una limpieza más profunda es un error frecuente: aplicar demasiada fuerza o usar cerdas rígidas puede lesionar los tejidos.

El tamaño del cabezal también es importante. El odontólogo recomienda elegir cabezales chicos o medianos, adaptados al tamaño de la boca, para acceder bien a los dientes posteriores del maxilar superior.

En cuanto al diseño, más relieves, gomas o cerdas de distintas alturas no necesariamente implican mejor limpieza. Lo ideal es que las cerdas sean parejas para limpiar de forma uniforme toda la superficie del diente.

En cepillos manuales, los precios varían. Un Oral-B Indicator se consigue por alrededor de $4.000, un pack de dos Colgate Slim Soft ronda los $10.000 y un Curaprox CS 5460 se vende por aproximadamente $21.000. Estos valores son orientativos y pueden variar según el comercio y las promociones.

Manual o eléctrico: cuál limpia mejor

El salto de precio es mayor al pasar a los cepillos eléctricos. Sin embargo, para una persona sin dificultades particulares, usar uno eléctrico no es indispensable para una buena higiene bucal.

“En una persona con movilidad reducida o en chicos sirven porque tienen menos motricidad fina. Si no, deberías poder lograr un buen cepillado de cualquier manera”, señaló Sánchez Altamira.

Los modelos eléctricos automatizan parte del movimiento y muchos incorporan temporizadores, sensores de presión y distintos programas de limpieza. Entre las alternativas más sencillas hay modelos Oral-B con cabezal oscilante desde aproximadamente $37.000, según precios publicados en Mercado Libre.

Los modelos inteligentes pueden costar varias veces más. El Oral-B iO Series 5, con sensor de presión y diferentes modos de cepillado, se comercializa desde $300.000. El Oral-B iO Series 9, con tecnología magnética, siete modos de cepillado, sensor de presión, temporizador y conectividad Bluetooth, se consigue desde aproximadamente $490.000 hasta $890.000 según la versión y los accesorios.

Este tipo de tecnología puede aportar información y guiar al usuario, aunque no reemplaza una correcta técnica de cepillado.

Cómo cepillarse bien los dientes

La técnica importa tanto como el cepillo elegido. Sánchez Altamira recomienda colocar el cepillo en un ángulo de aproximadamente 45 grados para alcanzar las zonas del diente cercanas a la encía. El movimiento debe repetirse en la cara exterior e interior de los dientes.

“En los dientes anteriores, para cepillar la cara palatina hay que inclinar el cepillo apuntando la cabeza contra el paladar o contra el piso de la boca, respectivamente”, detalló el odontólogo.

Sobre la presión, no hace falta apretar con fuerza. Como referencia, las cerdas no deberían abrirse durante el cepillado. Si se deforman hacia los costados, probablemente se esté ejerciendo demasiada presión y algunas zonas podrían quedar sin limpiar correctamente.

Entre los errores habituales están olvidarse de alguna cara de los dientes y no complementar el cepillado con un elemento de higiene interdental. El especialista aconseja cepillarse luego de cada comida principal: desayuno, almuerzo y cena.

El cepillado no alcanza todas las superficies, por lo que se recomienda complementar con hilo dental u otro limpiador interdental al menos una vez al día. El enjuague bucal puede funcionar como complemento pero no reemplaza al cepillado ni a la limpieza interdental. Su conveniencia depende de las necesidades de cada persona y, en los enjuagues terapéuticos, de la indicación del odontólogo.

Cada cuánto cambiar el cepillo

El desgaste influye en la capacidad de limpieza. Sánchez Altamira recomienda reemplazar el cepillo manual o el cabezal de uno eléctrico con cada cambio de estación, aproximadamente cada tres meses. Pero puede ser necesario antes: “Si el cepillo se abre rápidamente, hay que tener en cuenta que probablemente se esté aplicando demasiada presión”.

Más allá de elegir entre un cepillo de pocos miles de pesos o un eléctrico con sensores y conexión al celular, los criterios básicos siguen siendo los mismos: cerdas suaves, un cabezal que permita llegar a toda la boca y una técnica adecuada. La tecnología puede facilitar el proceso, pero pagar más no compensa por sí solo una mala utilización.

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