Más de 11.800 brasileños estaban habilitados para votar en la embajada de Brasil en Buenos Aires. La jornada registró tensión por la mañana, un detenido por resistencia a la autoridad y una mayoría de votantes con prendas rojas, símbolo del Partido de los Trabajadores.
En la calle Cerrito al 1300, miles de brasileños radicados en Buenos Aires votaron este domingo en la embajada de Brasil. Unas 11.800 personas estaban habilitadas para sufragar en esta sede consular, según confirmaron fuentes diplomáticas. En los consulados de Paso de los Libres, Puerto Iguazú, Mendoza y Córdoba las cifras de electores habilitados eran de 41, 62, 236 y 926, respectivamente.
Durante la mañana se registraron momentos de tensión cuando simpatizantes de distintos candidatos cruzaron cánticos. La Policía de la Ciudad detuvo a una persona por «atentado y resistencia a la autoridad» frente a la embajada. Los agentes intervinieron ante la presencia de vendedores ambulantes sin autorización y secuestraron mercadería. En ese marco, un hombre fue detenido por resistirse a la incautación.
Por la tarde, el orden y la calma predominaban. Decenas de vallas ordenaban la fila de votantes que llegaban lentamente a la puerta de la embajada. La preferencia por Lula era marcada: la mayoría de quienes esperaban tenían al menos una prenda roja, símbolo del Partido de los Trabajadores (PT).
«Quiero que Lula siga con estas políticas públicas, él piensa en la educación, en mantener a los niños en la escuela, e invierte en los planes de salud pública», declaró a LA NACION Beatriz Carvallo, estudiante de Medicina de la Universidad Nacional de José C. Paz, oriunda de Río de Janeiro y residente en Argentina desde hace cinco años. «Espero que gane en primera vuelta», agregó.
Juliana Coelho Germán, de 29 años, también estudia Medicina. «Tengo un poco de miedo [de que gane Bolsonaro]», expresó la joven oriunda de Bauru, y se limitó a decir sobre su preferencia: «Tengo la expectativa de seguir con el rumbo que están tomando las cosas».
«Lula es pueblo», sostuvo Apoena Becquer, de 41 años, empresaria, mientras hacía la fila para votar. «Aumentó la calidad de vida de los brasileños, incrementó las universidades y los centros de salud. Yo creo que Bolsonaro es de una extrema derecha que yo no comparto», afirmó.
Felipe Fernándes Do Prado, de 30 años, oriundo de Minas Gerais y residente en Buenos Aires desde hace nueve años, manifestó: «Está lleno de gente que vota a Lula, pero yo voté a Renan Santos (Partido Misión) porque fue quien más me convenció; uno debería votar al que hace las mejores propuestas. El gobierno debería ser un gestor de recursos del país y no un ideologista». Calificó a Bolsonaro de «imbécil» y agregó: «Hay una polarización alimentada desde hace muchos años por miedo. Estos dos grupos extremistas alimentaron la idea de que la izquierda es Venezuela y que la derecha es fascista, y es toda una mentira. Jair Bolsonaro tenía una buena actitud al principio, quiso hacer cosas buenas, pero lo presionaron hasta que él comenzó a cometer errores».
Los votantes de Lula, distinguidos por sus prendas rojas, contrastaban con la ausencia de elementos distintivos de simpatizantes de Bolsonaro u otros partidos. El resto eligió atuendos neutrales. «Voté a Flavio, pero prefiero no hablar», dijo en voz baja Joao S., que trabaja en tecnología.
«Acá todos votan a Lula, pero yo no lo quiero y por eso voté a Bolsonaro. El gobierno de su padre fue muy bueno, aumentó los ingresos de los brasileños. No sé cómo gobernaría su hijo, pero si gana Lula vamos a ser Venezuela», aseguró Lucas C., un abogado de 50 años que reside en zona norte desde hace 15 años y vino al país por motivos laborales.
Este clima electoral en Buenos Aires tuvo lugar mientras la relación diplomática entre Argentina y Brasil atraviesa una de sus peores crisis de las últimas décadas. Desde agosto, ambos países mantienen sus embajadas a cargo de encargados de negocios: el embajador argentino Daniel Raimondi dejó Brasilia y el brasileño Julio Bitelli fue llamado a consultas por Itamaraty. Por ahora no hay fecha para su retorno. En esta jornada, la situación permanece congelada: Brasil mantiene abierta la posibilidad de restablecer a Bitelli, mientras Raimondi espera poder volver a Brasilia. Cualquier normalización dependerá en buena medida del resultado electoral y de la evolución de la relación entre Javier Milei y Lula da Silva.
«Hoy con mi hermana no votamos porque vinieron nuestros padres de visita desde Brasil. Nosotras vivimos en Rosario y decenas de combis vinieron a Buenos Aires para traer estudiantes brasileños a votar», dijo a LA NACION María Victoria Campos (25), estudiante de Medicina de la Universidad Nacional de Rosario, radicada en Argentina desde hace cinco años.
No es la primera vez que predomina la preferencia por Lula entre los brasileños que viven en Argentina. En las elecciones de 2022, el líder del PT obtuvo el 63% de los votos frente al 29% de Jair Bolsonaro, que buscaba la reelección.
Además de presidente y vice, en 26 estados se elige gobernador y se renueva la totalidad de la Cámara de Diputados y un tercio del Senado. Si bien hay 11 candidatos más a la presidencia, Lula y Bolsonaro son los favoritos. Pese a que ambos concentran las preferencias del electorado, ninguno cuenta con el suficiente caudal de votos para ganar en primera vuelta, según las últimas encuestas. La segunda vuelta estaba prevista para el domingo 25 de octubre.
