Un informe de la UNSAM y Saint-Gobain revela que 6,4 millones de hogares tienen algún tipo de déficit habitacional, con fuertes desigualdades territoriales.
El 40,67% de los hogares argentinos presenta algún tipo de déficit habitacional, lo que equivale a 6,4 millones de hogares, según el Atlas de la Vivienda Digna y Sustentable en Argentina, una investigación del Centro de Estudios Económicos Urbanos de la Escuela de Economía y Negocios de la Universidad Nacional de San Martín (CEEU-UNSAM) y Saint-Gobain.
El informe, presentado el 13 de septiembre en Buenos Aires, caracteriza la situación de la vivienda desde una perspectiva integral. Dentro del universo de hogares con déficit, cerca de 687.000 requieren una vivienda nueva, mientras que la mayoría enfrenta problemáticas vinculadas a la calidad de la vivienda, como hacinamiento, materiales deficientes o dificultades de acceso a servicios básicos.
El Atlas propone ampliar el concepto de vivienda adecuada incorporando dimensiones como la calidad constructiva, el acceso al agua potable y al saneamiento, la eficiencia energética, la seguridad jurídica sobre la tenencia, la accesibilidad económica y la ubicación dentro de las ciudades.
“El Atlas de la Vivienda pone en evidencia el alcance de los déficits habitacionales y la necesidad de abordarlos con información, planificación y una mirada de largo plazo. Contar con datos confiables es el primer paso para impulsar soluciones que permitan avanzar hacia un modelo de vivienda más digno, inclusivo y sustentable para todos los argentinos”, señaló Tomás Quinteros, CEO de Saint-Gobain Argentina y Uruguay.
Entre los principales resultados, el estudio muestra que más de 6,2 millones de hogares (40,67%) presentan algún tipo de déficit cualitativo, asociado principalmente a problemas de acceso a servicios básicos, hacinamiento o condiciones constructivas que pueden ser mejoradas. El 25,45% de los hogares registra conexiones deficitarias a servicios básicos y casi el 15% vive en condiciones de hacinamiento.
El 62,7% de los hogares habita viviendas construidas con materiales resistentes y adecuados, mientras que el resto presenta distintos niveles de deterioro o precariedad. Si bien el 85% de los hogares accede al agua potable mediante red pública, apenas el 61,7% cuenta con conexión a la red cloacal, evidenciando brechas en infraestructura básica.
El estudio también identifica desigualdades territoriales. Mientras que la Ciudad Autónoma de Buenos Aires presenta los menores niveles de déficit habitacional, provincias como Santiago del Estero, Chaco y Formosa superan el 55% de hogares con algún tipo de déficit. Las provincias del norte argentino concentran los mayores niveles de viviendas con materiales deficitarios y situaciones de hacinamiento.
Asimismo, analiza cómo los cambios demográficos están transformando las necesidades de vivienda. La reducción del tamaño promedio de los hogares, el crecimiento de los hogares unipersonales y monoparentales y el envejecimiento de la población demandan viviendas más flexibles, accesibles y adaptadas a nuevas formas de habitar.
El acceso a la vivienda propia continúa disminuyendo: la proporción de hogares propietarios pasó del 73% en 2010 al 68,9% en 2020, reflejando las dificultades para acceder al mercado formal de vivienda.
El estudio plantea que abordar el déficit habitacional requiere una visión integral que combine políticas públicas, innovación, desarrollo urbano sostenible y mejoras en la calidad constructiva. Define dimensiones para considerar una vivienda como sustentable: eficiencia en el uso de recursos, resiliencia climática y responsabilidad intergeneracional.
