El líder supremo de Irán, ayatolá Mojtabá Jamenei, designó nuevos comandantes militares y de seguridad en un contexto de confrontación con Estados Unidos, mientras la economía enfrenta sanciones y el país busca prevenir disturbios internos.
DUBÁI, Emiratos Árabes Unidos (AP) — Seis meses después del inicio de la guerra, los líderes de Irán se han unido en torno a un núcleo de generales y clérigos de la teocracia gobernante, preparados para una confrontación prolongada con Estados Unidos y decididos a impedir la agitación interna.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, había expresado inicialmente la esperanza de derrocar a la República Islámica y luego afirmó que el “cambio de régimen” había llevado al poder a funcionarios más dispuestos al compromiso. Los nuevos dirigentes iraníes muestran poca confianza en un acuerdo con Trump, después de haber sido atacados dos veces durante conversaciones, y podrían prepararse para otro asalto cuando Washington reponga sus reservas de misiles interceptores. También han amenazado con intensificar la guerra, mientras el bloqueo estadounidense y los planes de nuevas sanciones afectan la economía del país.
“Si (Trump) quiere hacer algo, responderemos de forma devastadora”, advirtió Mohsen Rezaei, nuevo secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional de Irán, en una publicación en X. Afirmó que “si la guerra económica continúa, no se exportará ni una sola gota de petróleo” desde el golfo Pérsico.
El líder supremo, ayatolá Mojtabá Jamenei, emitió decretos que establecieron formalmente el nuevo liderazgo, incluyendo cargos militares. Su padre, el ayatolá Ali Jamenei, quien fue líder supremo durante 37 años, murió en la campaña de bombardeos de Estados Unidos e Israel del 28 de febrero. Se cree que Mojtabá Jamenei resultó herido en esos ataques; no ha aparecido en público desde entonces.
Entre los nombramientos se destaca el de Hossein Taeb como jefe del Basij, la fuerza de voluntarios de la Guardia Revolucionaria, que participó en la represión de protestas en enero y en 2009. Taeb, clérigo conservador y exjefe de inteligencia, dirigió el Basij durante las protestas de 2009 y luego encabezó la agencia de inteligencia de la Guardia hasta 2022.
Los nombramientos del 11 y 12 de agosto incluyen a Rezaei, de 71 años, excomandante de la Guardia durante la guerra con Irak (1980-1988), y al general de brigada Ahmad Vahidi, de 68, confirmado como jefe de la Guardia. También fueron confirmados el comandante de las fuerzas navales, general Ali Ozmaei, y el jefe del Estado Mayor, general Ali Abdollahi.
El analista Sascha Bruchmann, del Instituto Internacional de Estudios Estratégicos en Bahréin, indicó que se trata de “una camarilla de oficiales superiores de más edad que han servido juntos durante las últimas décadas” y que el énfasis está en la cohesión interna.
Homayoun Falakshahi, analista petrolero de Kpler, escribió que los nombramientos muestran “una mayor influencia de funcionarios asociados con una postura más dura”. Sin embargo, señaló que la escalada no es inevitable y que a Teherán podría resultarle difícil “escalar lo suficiente como para restablecer la disuasión sin desencadenar una represalia que lo deje en peor situación”.
El acuerdo de alto el fuego de junio se desmoronó rápidamente. Irán exige la liberación de activos congelados y autoridad formal sobre el estrecho de Ormuz. El presidente Masoud Pezeshkian aboga por una solución negociada y sostiene que continuar la guerra podría exceder las capacidades del país. “Sería mejor poner fin a la guerra, ya que hoy disfrutamos de poder y dignidad y el mundo entero aprobó nuestra victoria, y Estados Unidos es odiado”, declaró la semana pasada.
Rezaei dejó abierta la posibilidad de un acuerdo si Washington cambia su actitud. El lunes, dijo al mediador paquistaní, general Asim Munir, que Estados Unidos debería “cambiar su actitud y tomar medidas concretas para implementar las condiciones” del alto el fuego.
El analista político Ahmad Zeidabadi, de Teherán, afirmó que existen “serias diferencias sobre el rumbo futuro del país”. Sectores conservadores se oponen a la normalización con Estados Unidos porque “su supervivencia depende de la existencia del conflicto y la hostilidad”, escribió en el periódico Hammihan.
No se han reportado nuevas protestas, aunque los iraníes enfrentan dificultades para costear productos básicos. El nombramiento de Taeb al frente del Basij es una señal de que el liderazgo quiere adelantarse a posibles disturbios. En su decreto, Jamenei ordenó aumentar la presencia del Basij en la vida social, usar nuevas tecnologías y “promover el Basij en todo el mundo contra la arrogancia sionista-estadounidense”.
Taeb advirtió que la presión económica de Estados Unidos busca crear divisiones internas y afirmó: “Si la mezquita se convierte en el centro del vecindario, la nación protegerá su unidad, lo que será una disuasión mayor que cualquier misil”.
