El Colegio de Abogados de Córdoba conmemoró sus 101 años de vida institucional en un acto realizado en el Centro Cultural UNC – Córdoba de la Nueva Andalucía, donde se distinguió a profesionales con 50 años de ejercicio y se incorporaron 134 nuevos matriculados.
El Colegio de Abogados de Córdoba celebró este viernes sus 101 años de vida institucional en un acto realizado en el Centro Cultural UNC – Córdoba de la Nueva Andalucía. La ceremonia reunió a abogados y abogadas distinguidos por medio siglo de ejercicio profesional junto a 134 nuevos matriculados que juraron ante el presidente de la institución, Eduardo Bittar.
El encuentro se enmarcó en el Día de la Abogacía y combinó el reconocimiento a las trayectorias más extensas con la incorporación de la nueva generación de profesionales.
Durante el acto, Bittar anunció la puesta en marcha de un programa de padrinazgo profesional. La iniciativa prevé que colegas de extensa trayectoria acompañen de manera voluntaria, durante el primer año de ejercicio, a quienes se inician en la profesión.
Según explicó el presidente del Colegio, el objetivo es transmitir aquello que excede los conocimientos técnicos: experiencia, criterio, responsabilidad y formas de afrontar las decisiones propias del ejercicio profesional. «El criterio no se descarga con un click: el criterio se hereda», sintetizó Bittar al presentar la propuesta.
«Las técnicas caducan, los valores no»
Al dirigirse a los profesionales distinguidos por sus 50 años de ejercicio, Bittar repasó las transformaciones que atravesó la abogacía a lo largo de las décadas: desde las máquinas de escribir y el papel carbónico hasta las computadoras, el expediente digital, las audiencias virtuales y la inteligencia artificial.
Para el titular del Colegio, las herramientas de trabajo cambiaron, pero la experiencia y los principios de la profesión permanecieron. «Las técnicas caducan. Los valores no», afirmó, y ubicó en el centro del oficio tres valores: la palabra, la independencia y el compromiso.
Bittar también recuperó el origen de la institución, fundada el 28 de agosto de 1925, a partir de una definición que atraviesa su historia: «Por los clientes, algunas veces; por las leyes y la República, siempre».
«Una institución no se mide por lo que hace cuando el momento le conviene, sino cuando el resultado la incomoda», señaló, en referencia al compromiso asumido por el Colegio en distintos momentos de la historia argentina.
La inteligencia artificial y el rol de la Justicia
Otro de los ejes del discurso fue el impacto de la inteligencia artificial sobre el ejercicio profesional y el sistema de Justicia. Frente a la aceleración tecnológica, Bittar reivindicó el valor de los procedimientos, las garantías y las instancias de revisión propias del Derecho.
«El derecho no es lento por defecto. El derecho es lento a propósito», sostuvo. En esa línea, agregó una de las definiciones centrales de la jornada: «En una época obsesionada con la velocidad, la abogacía y la Justicia son la reserva de prudencia. Y eso no es un defecto que tengamos que disculpar: es exactamente lo que el mundo va a necesitar en el futuro».
Bittar adelantó que el Colegio continuará avanzando en capacitaciones y en la definición de estándares para el uso responsable de herramientas de inteligencia artificial, junto a una mesa técnica de trabajo que involucrará al Poder Judicial y a otros actores de la sociedad.
Hacia el final del acto, Bittar volvió a unir simbólicamente a los dos grupos protagonistas de la jornada: los profesionales con 50 años de trayectoria y los 134 nuevos matriculados. «Esa medalla y esa credencial nueva son el mismo objeto en dos momentos distintos de la misma historia», expresó.
El presidente del Colegio cerró su discurso con una mirada puesta en los próximos años de la institución: «Tenemos una obligación más grande: seguir siendo mejores y darle nuestro aporte a la sociedad».
