La crisis migratoria en Ceuta cumple 19 días sin una solución definitiva. El conflicto se centra en el futuro de los menores migrantes, la respuesta de la Unión Europea y el rol de Marruecos en el control fronterizo.
La crisis migratoria en Ceuta se extiende por 19 días sin una resolución definitiva. Según explicó el periodista Marcelo Molina en el canal +Perfil, “todos los días agrega una capa más, es como una gran cebolla donde todos los días tenemos una novedad, una instancia nueva, un enfrentamiento nuevo y un frente nuevo que se abre”.
Uno de los principales focos de conflicto es el futuro de los menores migrantes no acompañados. La Comisión Europea respaldó su retorno desde Ceuta hacia Marruecos, una decisión que generó debate en España. Molina señaló: “Hasta ahora se decía que la ley no permitía esas devoluciones, ahora la Comisión Europea está diciendo que sí”.
Menores migrantes en Ceuta: cifras y condiciones
La cifra oficial de menores alojados en Ceuta asciende a 2.168, según el entrevistado. En paralelo, aumentaron las denuncias por delitos y las dificultades para garantizar condiciones adecuadas de alojamiento. “Al mismo ritmo que sube el número de menores, suben las denuncias. Ya hay 19 violaciones registradas, certificadas y denunciadas en la policía”, afirmó Molina.
Molina describió las condiciones de quienes permanecen en playas y espacios improvisados: “No tienen agua, no tienen alimento, no tienen dónde hacer sus necesidades”. El gobierno español anunció la construcción de carpas para albergar a unas 1.500 personas, aunque la capacidad resulta insuficiente frente a la magnitud de la crisis.
Rol de Marruecos y perspectivas futuras
La frontera también está influida por el accionar de Marruecos. Durante el fin de semana, las autoridades marroquíes reforzaron la seguridad y unos 300 migrantes fueron detenidos, mientras medios españoles fueron expulsados de la zona fronteriza.
Molina planteó la incertidumbre sobre el control fronterizo: “La duda que hoy surge en España es si la frontera se va a mover y la va a controlar a la usanza de como Marruecos quiera”. Y resumió: “Cuando Marruecos quiere, la gente entra. Cuando Marruecos quiere, la gente no entra”.
El eventual retorno de los menores implica un desafío adicional: muchos carecen de documentación o filiación comprobable, y deben contar con familiares o tutores que los reciban. “Es muy difícil. Es una cosa muy difícil”, concluyó Molina, quien advirtió que Ceuta cuenta con espacio para apenas unos 30 menores frente a los más de 2.000 que actualmente permanecen allí.
