La Comisión Europea respaldó las devoluciones de menores migrantes no acompañados a Marruecos, mientras 2.168 menores permanecen en Ceuta y aumentan las denuncias por violaciones.
La crisis migratoria en Ceuta lleva 19 días sin una solución definitiva. En las últimas horas, la Comisión Europea respaldó el retorno de los menores migrantes no acompañados a Marruecos, al considerar que las devoluciones están contempladas por la legislación de la Unión Europea.
El corresponsal en España, Marcelo Molina, informó que la cifra oficial de menores en Ceuta alcanza los 2.168, una cantidad que supera ampliamente la capacidad de acogida del enclave, estimada en 30 menores.
La posición de la Comisión Europea abrió un nuevo capítulo en el debate español sobre la devolución de los menores. Hasta ahora, dentro de España se sostenía que la legislación no permitía concretar esos retornos bajo las condiciones planteadas. Molina explicó que el organismo europeo sostiene que las devoluciones están amparadas por la legislación comunitaria.
La discusión quedó centrada en las condiciones necesarias para que los menores puedan ser recibidos nuevamente en Marruecos. El corresponsal señaló que existe una cantidad indeterminada de personas que deberían regresar a Marruecos, entre ellas muchos mayores de edad. También indicó que algunos migrantes solicitan asilo, aunque la situación presenta diferencias según el origen y las circunstancias de cada persona.
Según el último dato mencionado por Molina, hay 2.168 menores en Ceuta. “Ceuta tiene espacio para acogida de más o menos 30 menores. Estamos hablando que hay 2.168 al día de hoy, para tener una dimensión del problema”, explicó.
La situación también generó un aumento de las denuncias. Según el dato mencionado durante el segmento, ya hay 19 violaciones registradas, certificadas y denunciadas ante la policía.
Los menores permanecen en condiciones que generan preocupación y algunos fueron trasladados a instalaciones de acogida mientras se define su futuro. Molina sostuvo: “El temor es que caigan en manos de redes, o de prostitución, o de narcotráfico, o de cualquier actividad ilegal”.
El corresponsal señaló que algunos de los menores que se encuentran en España continental son distribuidos en distintos albergues, mientras las comunidades autónomas deben afrontar su atención. En ese proceso aparece además una disputa política: varias comunidades están gobernadas por el Partido Popular en alianza con Vox, pero mientras el PP participa de las reuniones para definir cómo abordar la situación, Vox no asiste porque rechaza recibir a los menores.
La eventual repatriación de los menores plantea otro problema: para concretarla, deben existir garantías sobre quién los recibirá en Marruecos. Molina señaló que debería estar certificado que los menores serán recibidos por un tutor, sus padres o algún familiar. “Sin documentos, sin filiaciones, con muy poca colaboración, seguramente Marruecos es el otro lado para buscar a las familias y las familias que no sé si van a querer que esos chicos vuelvan”, explicó.
La posibilidad de que los familiares viajen a España para buscar a los menores, una alternativa que había sido planteada anteriormente, ya no aparece como una opción en el debate actual. “No se habla de nada de eso. La verdad que eso ya no se habla”, afirmó el corresponsal.
Molina consideró muy difícil que los menores finalmente regresen a Marruecos. “Yo creo que es casi imposible que algún chico vuelva a Marruecos”, sostuvo.
Mientras continúa el debate sobre la devolución, el Gobierno español anunció la construcción de carpas para alojar al menos a 1.500 personas. La medida busca aliviar una situación que ya desbordó la capacidad de acogida de Ceuta, aunque no resuelve el problema de fondo.
El escenario también está atravesado por las condiciones de quienes trabajan en la zona. Según Molina, policías que habían viajado inicialmente por períodos breves llevan 19 días allí y enfrentan condiciones de alojamiento deficientes, mientras que entre efectivos del ejército se detectaron 20 casos de sarna.
Para el corresponsal, el principal obstáculo sigue siendo encontrar una salida que permita garantizar los derechos de los menores y, al mismo tiempo, concretar los procedimientos necesarios para una eventual devolución. “Los trámites para lograr que esa devolución se concrete realmente son muy lentos”, explicó, y remarcó que deben cumplirse numerosas condiciones para garantizar que sean recibidos adecuadamente en su país.
