El posible acuerdo electoral con La Libertad Avanza no terminó de ordenar la interna del PRO, que todavía mantiene una definición pendiente sobre el mecanismo para elegir sus candidatos en 2027. Uno de los principales puntos de discusión son las PASO: su continuidad o eliminación aún no está resuelta y, según el diputado nacional Martín Yeza, si finalmente no se realizan será necesario construir un consenso mayor dentro del partido.
El posible acuerdo electoral con La Libertad Avanza no terminó de ordenar la interna del PRO, que todavía mantiene una definición pendiente sobre el mecanismo para elegir sus candidatos en 2027. Uno de los principales puntos de discusión son las PASO: su continuidad o eliminación aún no está resuelta y, según el diputado nacional Martín Yeza, si finalmente no se realizan será necesario construir un consenso mayor dentro del partido.
La indefinición sobre las reglas de juego convive, además, con las diferencias que todavía persisten dentro del PRO sobre el alcance del acuerdo con el espacio libertario. El exintendente de Pinamar apeló a la memoria reciente y trazó un paralelismo directo con el nacimiento del frente que llevó a Mauricio Macri a la presidencia. «No hay más diferencias entre nosotros y los libertarios que las que teníamos con el radicalismo en Cambiemos», declaró durante una entrevista con Infobae. Con esa frase, buscó desactivar las alarmas de los sectores más moderados de su propio partido que todavía miran con recelo el pacto con Javier Milei.
Sin embargo, la luna de miel recién empieza y hay obstáculos espinosos por resolver en la mesa chica. El más urgente es el formato de competencia: hoy por hoy, no está claro si habrá o no elecciones Primarias (PASO). Yeza manifestó que este punto «no está zanjado» en las discusiones. «Si no hay (PASO), tiene que haber un esfuerzo mayor por construir un consenso», advirtió.
En la estratégica provincia de Buenos Aires, deslizó que el nombre de Diego Santilli cae «por decantación» como la figura natural para liderar la boleta, impulsado por sus victorias en el pasado reciente. En la otra vereda, cruzando la General Paz, fue claro sobre la necesidad de cuidar la Jefatura de Gobierno porteña y darle a Jorge Macri «la posibilidad de competir» bajo el futuro acuerdo, recordando que la sociedad electoral entre ambas fuerzas ya dio frutos muy positivos durante el 2025.
Sobre el final de su análisis, el diputado no dejó pasar la oportunidad de meter el dedo en la llaga de la vereda de enfrente. Al analizar la foto de reencuentro entre Sergio Massa, Axel Kicillof y Máximo Kirchner, pronosticó un fracaso inminente. Según su óptica, el justicialismo está cometiendo el mismo pecado que dinamitó a Juntos por el Cambio en 2023: intentar amontonar bajo un mismo techo a dirigentes con ideas incompatibles. «En un país normal son por lo menos dos fuerzas políticas diferentes», remató.
Cumbre en la Rosada: el operativo para proteger el cambio
Las declaraciones de Yeza no cayeron del cielo, sino que se dieron apenas 24 horas después del primer cónclave oficial entre la cúpula del PRO y la mesa chica del Gobierno en las oficinas de Balcarce 50. Hasta allí llegaron figuras de peso como el propio Santilli, Cristian Ritondo y Fernando De Andreis, quienes fueron recibidos por Martín y Lule Menem. Lejos de ser una simple foto, De Andreis confesó que la reunión funcionó como «un muy buen primer paso para construir confianza» entre ambas estructuras partidarias.
Aunque en un principio desde el Gobierno intentaron bajarle el tono al encuentro disfrazándolo de una reunión para coordinar la agenda legislativa, la realidad demostró otra cosa. Los propios protagonistas del PRO reconocieron que se trató de una charla profundamente política y de proyección nacional. El objetivo central fue la convicción compartida de que es fundamental «blindar el cambio en la Argentina».
Del lado libertario, el encargado de dar la versión oficial de los hechos fue Martín Menem, quien ofició como la voz autorizada de Karina Milei. El presidente de la Cámara de Diputados se mostró satisfecho ante los periodistas acreditados y calificó la jornada como «muy positiva», blanqueando que la cita se concretó tras un contacto telefónico directo entre los líderes de los partidos.
