El Ministerio de Salud de la República Democrática del Congo y la Organización Mundial de la Salud reportan 2.011 fallecidos y 4.381 contagios confirmados por la cepa Bundibugyo del virus del ébola desde mayo de 2026. El epicentro se localiza en la provincia de Ituri.
Un brote de ébola atribuido a la cepa Bundibugyo ha provocado 2.011 muertes y 4.381 contagios confirmados en la República Democrática del Congo (RDC) desde mayo de 2026, según cifras oficiales del Ministerio de Salud y la Organización Mundial de la Salud (OMS). La emergencia sanitaria se concentra en la provincia de Ituri, en el noreste del país, donde se registran más del 85% de los contagios y el 80% de las muertes.
El último informe semanal de la OMS, difundido el 11 de agosto de 2026, indica que en los últimos siete días se sumaron 304 fallecimientos y 579 casos confirmados. La tasa de letalidad del brote se ubica en 45,9%. Las autoridades sanitarias señalaron que la identificación tardía de la cepa Bundibugyo, inicialmente atribuida a otras enfermedades endémicas como malaria o fiebre tifoidea, dificultó la aplicación de tratamientos y vacunas existentes.
Cepa Bundibugyo y transmisión
La variante Bundibugyo es genéticamente distinta de la cepa Zaire, responsable de la epidemia de África Occidental en 2014. Según la OMS y el Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC), el virus se transmite por contacto directo con fluidos corporales de personas infectadas o fallecidas, como sangre, vómito o secreciones. No se propaga por el aire.
Los tratamientos y vacunas aprobados para la variante Zaire, como el anticuerpo monoclonal mAb114 y la vacuna rVSV-ZEBOV, no cuentan con evidencia suficiente de efectividad contra la cepa Bundibugyo, según la OMS. En respuesta, se han iniciado ensayos clínicos en la RDC para probar nuevas terapias y vacunas, incluyendo tecnología de ARN mensajero.
Factores que dificultan la contención
La OMS y las autoridades sanitarias de la RDC enumeran los siguientes factores que complican el control del brote:
- Alta densidad de población en zonas rurales y urbanas de Ituri.
- Acceso limitado a servicios de salud y transporte de pacientes.
- Desplazamientos masivos de personas por conflictos armados.
- Desconfianza de la población hacia autoridades sanitarias y equipos internacionales.
- Retrasos en el diagnóstico por similitud con síntomas de otras enfermedades.
La doctora Matshidiso Moeti, directora regional de la OMS para África, declaró en una comparecencia institucional: “La diferencia genética entre Bundibugyo y otras cepas complica el uso de terapias existentes, por lo que se están evaluando nuevos protocolos en estudios clínicos”.
Riesgo para Estados Unidos y otras regiones
La OMS y el CDC consideran que el riesgo de transmisión del ébola fuera de África central es bajo, debido a los protocolos de vigilancia, control fronterizo y la necesidad de contacto directo para el contagio. El profesor David Wohl, de la Universidad de Carolina del Norte, sostuvo en declaraciones recogidas por Fox News Digital que “esto no es algo que la persona promedio deba temer en Estados Unidos”. Durante el brote de 2014, se diagnosticaron cuatro casos en territorio estadounidense: dos importados y dos en trabajadores sanitarios.
El CDC mantiene la vigilancia sobre viajeros y personal médico que regresa de la zona afectada, así como la preparación de hospitales para responder ante casos sospechosos. La Organización Panamericana de la Salud (OPS) no ha establecido alertas para América Latina, pero recomienda a los sistemas nacionales de salud mantener protocolos activos para la identificación temprana de posibles casos.
Respuesta internacional
La OMS, en conjunto con el Ministerio de Salud de la RDC y organizaciones internacionales, ha reforzado la vigilancia epidemiológica en los puntos de entrada y salida de las provincias afectadas. Se han instalado centros de tratamiento, capacitado personal sanitario y fortalecido la coordinación con líderes comunitarios y organizaciones no gubernamentales.
El director regional de la OMS para África afirmó que “la cooperación entre gobiernos, agencias de salud y comunidades locales es fundamental para frenar la propagación”. La OMS advirtió que la situación puede evolucionar rápidamente y que el monitoreo debe mantenerse en las próximas semanas.
El brote de ébola Bundibugyo ha igualado en número de víctimas al brote de 2018-2020, causado por la variante Zaire, que dejó cerca de 2.300 muertes, aunque en un periodo de tiempo significativamente más corto.
