La NASA utilizará el avión de investigación WB-57 para observar la corona solar durante el eclipse total del 12 de agosto. El vuelo se realizará a 15.000 metros de altitud y a 740 kilómetros por hora, con el objetivo de captar imágenes de alta resolución y estudiar la atmósfera exterior del Sol.
La NASA prepara el avión de investigación WB-57 para observar la corona solar durante el eclipse total del 12 de agosto. El jet científico volará a 740 kilómetros por hora y a 15.000 metros de altitud, con el fin de obtener imágenes inéditas de la corona solar. El eclipse será visible en su totalidad en ciertas regiones del planeta, y la maniobra aérea permitirá extender el tiempo de observación continua de la totalidad a casi tres minutos, evitando interferencias atmosféricas como nubes, turbulencias o vapor de agua en las capas bajas.
Durante un eclipse solar total, la Luna bloquea el disco brillante del Sol y revela la corona, la atmósfera exterior de la estrella. La corona presenta temperaturas de millones de grados Celsius, superiores a las de la fotosfera, y en ella se originan fenómenos como las prominencias solares, el viento solar y las eyecciones de masa coronal, que pueden afectar la magnetosfera terrestre, los satélites, las redes eléctricas y los sistemas de comunicaciones.
Kelly Korreck, gerente del programa de eclipses de la NASA en Washington, declaró: “Desde nuestra perspectiva única en la Tierra durante un eclipse solar total, los científicos pueden estudiar la corona del Sol de una manera que no podemos desde ningún otro lugar del sistema solar. El Sol influye en nuestra vida cotidiana, en los satélites y en los astronautas en el espacio, y podemos aprovechar este momento para profundizar nuestra comprensión de esa influencia”.
El WB-57, originalmente un bombardero táctico B-57, fue modificado para operar en la estratosfera bajo condiciones extremas. Para esta misión, la aeronave cuenta con el siguiente equipamiento:
- Sistema de cámaras espectrales SAMI (Generador de imágenes aerotransportado multiespectral): instalado en el morro del avión, con cuatro cámaras de alta velocidad que capturan al menos 20 imágenes por segundo en alta resolución.
- Sensores de espectro visible e infrarrojo: registran radiación electromagnética en múltiples longitudes de onda, para estudiar densidad, temperatura y movimiento del plasma coronal.
- Plataforma estabilizada con seguimiento giroscópico: torreta móvil con estabilización activa que mantiene los instrumentos apuntados con precisión milimétrica hacia el Sol.
- Espectrómetros y sensores infrarrojos de onda media: analizan la composición química de los gases coronales y la transferencia de energía en las capas externas de la atmósfera solar.
Amir Caspi, astrofísico e investigador principal del Instituto de Investigación del Suroeste, señaló: “Al volar a 50.000 pies de altitud, puedes acceder a longitudes de onda de luz a las que normalmente no podrías acceder desde el suelo. El Sol está en constante cambio, cada eclipse es diferente. Así que podríamos ver cosas que no habíamos visto antes, y aprendemos de cada eclipse cómo observar mejor el siguiente”.
Los satélites espaciales emplean coronógrafos para bloquear artificialmente el Sol, pero estos instrumentos también bloquean la parte más interna de la corona. Un eclipse solar total ofrece una ventana para analizar la estructura coronal completa desde su base.
