La Cámara baja rechazó por un voto una enmienda fundamental de la reforma electoral impulsada por la primera ministra Giorgia Meloni, lo que generó tensiones en la coalición gobernante y reclamos de la oposición.
ROMA.– La Cámara de Diputados de Italia rechazó ayer una enmienda clave del proyecto de reforma electoral propuesto por el gobierno de Giorgia Meloni. La votación, que se realizó de forma secreta, resultó en 188 votos en contra y 187 a favor, lo que significó la derrota de la iniciativa por un solo voto.
La enmienda buscaba reintroducir el sistema de preferencias en la ley electoral, un punto que había generado divisiones dentro de la coalición gobernante, conformada por Hermanos de Italia, Forza Italia y la Liga. Según reportes, aproximadamente treinta diputados de Forza Italia y la Liga habrían votado en contra de las indicaciones del gobierno, aunque ninguno reconoció públicamente haberlo hecho.
Meloni declaró en un mensaje en redes sociales: «Lo intentamos, pero de nuevo ganó el pantano». También afirmó: «Hemos pedido que se votara sin secreto y que cada uno pusiera su cara en su voto, pero las oposiciones han querido el voto secreto».
La oposición de centroizquierda reclamó la renuncia de Meloni, coreando «¡Dimisiones!» en la Cámara. La primera ministra no respondió directamente a esos pedidos.
El proyecto de reforma electoral, en su conjunto, propone un sistema totalmente proporcional con un premio de escaños para la coalición que alcance el 42% de los votos. La oposición sostiene que la reforma busca beneficiar a la coalición gobernante de cara a las elecciones generales previstas para 2027.
El analista político Massimo Franco, del diario Corriere della Sera, señaló que el revés «es atribuible en su totalidad a la mayoría liderada por Giorgia Meloni» y que «pone de manifiesto las tensiones en una coalición de derecha que hasta ahora no había dado muestras de fisuras».
