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miércoles, 10 junio, 2026
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Prima de la rúcula, no pica ni es amarga y se cosecha en invierno

La valerianela, también conocida como canónigo o lamb lettuce, es una hortaliza de hoja de sabor suave y delicado, ideal para ensaladas durante el invierno. En Argentina, su cultivo requiere atención a la temperatura y humedad para lograr una buena germinación.

La hierba de los canónigos, también llamada valerianela, lamb lettuce o mâche, es una hortaliza de hoja muy apreciada por su sabor suave y delicado. La valerianela (Valerianella locusta) forma pequeñas rosetas verdes y tiernas ideales para ensaladas durante el invierno. En Europa suelen formar parte de los clásicos mezclum que vienen listos para ensaladas, siendo una hoja verde muy apreciada en la cocina.

Aunque la planta de valerianela es bastante resistente una vez establecida, muchas personas tienen problemas para lograr una buena germinación. La razón es sencilla: es una especie muy sensible a la temperatura y a la humedad del sustrato durante los primeros días. Por este motivo, en la Argentina conviene no apurarse con la siembra de la valerianela, especialmente considerando los veranos cada vez más largos y cálidos que tenemos, sobre todo en la zona de Buenos Aires. Es mucho más importante guiarse por la temperatura y no por el mes o época de siembra.

Temperatura ideal

  • Germinación ideal: 10 a 18°C. Con temperaturas altas (más de 20°C) la germinación puede frenarse muchísimo o directamente no ocurrir.
  • Crecimiento: 5 a 18°C.

¿Por qué cuesta que germinen?

La valerianela tiene una semilla pequeña y bastante delicada. Los problemas más comunes son:

  • Exceso de calor.
  • Sustrato que se seca entre riegos (por eso es fundamental utilizar sustratos de huerta que mantengan bien la humedad y no cualquier tierra).
  • Enterrar demasiado la semilla (la semilla se entierra una o dos veces su tamaño, con una fina capa de sustrato de huerta por encima).
  • Falta de oxígeno por exceso de agua.
  • Semillas viejas o con baja viabilidad.

Además, la valerianela es una planta naturalmente lenta para arrancar. A veces puede tardar entre 10 y 20 días en germinar y durante ese tiempo necesita humedad constante.

Un truco muy útil al momento de sembrar es regar la zona de siembra antes. Luego, colocar las semillas, la fina capa de sustrato y apenas humedecer por encima con una lluvia liviana para no moverlas de lugar.

¿Semilla o plantín?

Por el momento, no suelen conseguirse plantines de valerianela en viveros o mercados de huerta, de modo que normalmente tendremos que cultivarlos a partir de semillas. No siempre son fáciles de encontrar, pero pueden conseguirse, especialmente a través de tiendas online o semillerías especializadas.

¿Cómo se siembra?

La valerianela se siembra de manera similar a la rúcula: al voleo directamente en la tierra, a pleno sol (más de 6 horas de sol directo). Podemos intentar hacer plantines, pero la forma más sencilla es la siembra directa. Colocando semillas de más, luego podremos moverlas si hiciera falta.

¿Y en maceta?

La valerianela funciona muy bien en macetas y cajones cuando estos están rellenados con sustrato especial de huerta (tierra negra + lombricompuesto + turba y perlita) que combina una buena retención de humedad pero también buena permeabilidad para evitar encharcamientos.

Cuidados

La valerianela necesita humedad constante e ir quitando malezas. Si las plantas crecen muy juntas, lo ideal es ralear moviendo las plantas a otro lugar y haciendo un poco de espacio, dado que crecen en forma de roseta y, si tienen poca ventilación o demasiada humedad, pueden pudrirse. Sí, son muy delicadas pero valen la pena por su sabor dulce. Y no se preocupen: el frío no les afecta, ¡sino al contrario!

¿Cómo se cosecha y cómo se come?

Luego de unos 45 a 60 días, ya podremos ir cortando las hojas externas de la valerianela o canónigo. Se cosecha parecido a la lechuga, de afuera hacia adentro, sin retirar la planta del todo, para que siga produciendo. Se come en ensaladas sola o en mix de verdes y no pica ni es amarga; por el contrario, tiene una hoja muy tierna y sedosa y un sabor con dejo dulce que la hace una hoja de invierno indispensable.

Además de ser deliciosa, la valerianela tiene una hoja muy interesante desde lo nutricional. Contiene vitamina C, vitamina A, ácido fólico, potasio y antioxidantes. Como se consume casi siempre cruda, conserva mejor sus propiedades.

En cocina, la valerianela se usa sobre todo en ensaladas frescas de invierno, muchas veces mezclada con otras hojas verdes como rúcula, espinaca baby o lechugas. En Europa es muy común en los mix de hojas listas para consumir y suele combinarse con quesos, frutos secos, cítricos, remolacha, peras, manzana verde o aderezos suaves porque tiene un sabor delicado que no invade el plato.

A diferencia de la rúcula, la valerianela no pica ni tiene amargor. Su textura es muy sedosa y tierna, con un sabor suave y levemente dulce que la convierte en una de las mejores hojas para el invierno. También puede agregarse a sándwiches, wraps o incluso colocarse al final sobre platos calientes, sopas o pastas justo antes de servir, aprovechando su textura suave sin cocinarlos demasiado. Es delicada, sí. Pero, cuando se descubre su sabor, se transforma en un imprescindible en tu cocina invernal.

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