Tras once días sin acceso, los periodistas acreditados pueden volver a ingresar a la Casa Rosada, aunque con nuevas restricciones que limitan su circulación y acceso a espacios clave.
Los once días en los que la Casa Rosada estuvo vedada a los periodistas acreditados representaron el clímax del tenso vínculo entre el Gobierno y los medios de prensa. Finalmente, el acceso a la sede de Balcarce 50 se permitió hoy, aunque las restricciones se endurecieron.
A partir de hoy, no se les permite a los acreditados circular por los pasillos ni permanecer en el patio central, el llamado “Patio de las Palmeras”, desde donde se observaba el movimiento de los funcionarios. Tampoco se habilita recorrer el pasillo que lleva al despacho del asesor presidencial, Santiago Caputo, que conecta el primer piso con la planta baja del edificio.
El jefe de Gabinete, Manuel Adorni, dará hoy a las 11 una conferencia de prensa, en teoría para explicar los cambios en la sala de prensa de la Casa Rosada. Las nuevas condiciones pueden verse desde la entrada. Luego de ingresar por la reja que da a Plaza de Mayo, funcionarios de Casa Militar revisan una lista para permitir el paso. Los periodistas ingresan por la esquina del edificio, y allí son palpados y revisados nuevamente, con scanner y detector de metales. Deben dejar sus credenciales de prensa al retirarse.
Ya en el primer piso, donde se encuentra la sala de prensa, un vidrio esmerilado impide la visión del balcón que da al Patio de las Palmeras. La puerta para acceder a ese balcón también está cerrada. Incluso para ir al comedor, en el primer subsuelo, los periodistas deben dar una vuelta adicional, ya que la escalera que utilizaban (cercana al despacho de Caputo) está bloqueada.
Las restricciones no son una novedad para el gobierno libertario. Una de las primeras modificaciones fue el acceso a determinados salones y despachos. El Salón de las Mujeres, en el primer piso, fue convertido en oficinas con las ventanas tapadas. Lo mismo ocurrió con el antiguo Salón de los Pueblos Originarios, hoy renombrado como Salón Malvinas, sin acceso para la prensa. Con el correr de los meses, las restricciones de paso y circulación para los periodistas se incrementaron.
Desde hace meses, los periodistas tienen prohibido acercarse al Patio de las Palmeras cuando el Presidente entra o sale de la Casa Rosada, por cuestiones de seguridad. La nueva conducción de la Casa Militar, encabezada desde marzo de 2024 por el coronel Sebastián Ibañez, se caracteriza por cumplir a rajatabla las instrucciones de la Secretaría General de la Presidencia, sin el diálogo informativo que sí vigía durante el mandato de su antecesor, Alejandro Guglielmi.
Muchos despachos que solían estar abiertos durante gobiernos anteriores, como el del Ministerio del Interior, se cerraron para los periodistas. Ni el actual ministro del Interior, Diego Santilli, ni el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, abren las puertas para los acreditados en la mayoría de sus horas de trabajo. A diferencia de la gestión de Gabriela Cerruti, que solía tener conferencias semanales, Adorni se propuso hablar diariamente, aunque el Presidente no ha concedido una rueda de prensa en más de dos años de mandato.
En plena guerra con los medios, el Gobierno endureció en mayo de 2025 los requisitos para la continuidad de los periodistas acreditados, reduciendo la cantidad de acreditaciones.
