Un informe basado en datos oficiales muestra una marcada disparidad en la evolución del empleo registrado entre provincias, con sectores como la industria y el comercio entre los más afectados por las pérdidas.
Según datos de la Secretaría de Trabajo correspondientes a enero, solo cuatro provincias argentinas registraron un incremento en la cantidad de empleo asalariado formal. En contraste, el resto del país experimentó una pérdida neta de aproximadamente 100.000 puestos de trabajo en la comparación interanual.
Las provincias que mostraron una variación positiva fueron Río Negro (con un aumento de 3.200 puestos), Neuquén (3.000), San Juan (1.300) y Santiago del Estero (500). Estas jurisdicciones están vinculadas principalmente a actividades como la explotación de hidrocarburos en Vaca Muerta y la minería.
Por el lado de las caídas, los sectores más afectados fueron la industria manufacturera, que perdió 39.808 empleos (una baja del 3.4%), y el comercio, con una reducción de 13.143 puestos (1%). Dentro de la industria, los rubros textil y metalmecánico fueron los más golpeados.
En términos geográficos, las mayores pérdidas absolutas de empleo en enero se concentraron en la provincia de Buenos Aires (-23.300), la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (-23.000), Chubut (-6.400), Mendoza (-6.300), Santa Cruz (-5.100) y Salta (-5.000).
Consultoras económicas han señalado que esta dinámica refleja un contraste entre sectores generadores de divisas y aquellos intensivos en mano de obra. Algunos análisis advierten sobre los posibles efectos sociales y políticos de una estructura productiva con menor capacidad de generar empleo a corto plazo.
