El organismo regulador actualizó sus directivas técnicas tras detectar que ambos equipos utilizaban un modo de emergencia del sistema híbrido para eludir la reducción de potencia obligatoria al final de las vueltas rápidas.
La Federación Internacional del Automóvil (FIA) implementó nuevas medidas regulatorias tras analizar maniobras empleadas por los equipos Mercedes y Red Bull durante las sesiones de clasificación de la Fórmula 1. Según informó el medio especializado The Race, las escuderías habrían encontrado una forma de eludir las exigencias obligatorias de reducción de potencia al final de una vuelta rápida.
El reglamento técnico establece que los monoplazas deben disminuir gradualmente la potencia de su unidad híbrida (MGU-K) en 50 kW por segundo en el último sector de la vuelta de clasificación. Sin embargo, Mercedes y Red Bull habrían utilizado un modo de software de emergencia, previsto para proteger los componentes en caso de falla técnica, para apagar el sistema de forma abrupta y no gradual. Esto les permitió mantener la potencia máxima durante más tiempo, obteniendo una ventaja estimada entre 50 kW y 100 kW en un breve lapso.
Aunque esta ventaja se traduce en centésimas de segundo, puede ser decisiva para definir la posición en la grilla de salida. La práctica, detectada inicialmente por equipos rivales en el Gran Premio de Australia, generó controversia sobre su legitimidad, ya que si bien se ajustaba a la letra del reglamento, su uso con el fin de ganar tiempo fue cuestionado.
La situación llegó a un punto crítico en los entrenamientos del Gran Premio de Japón, donde se reportaron complicaciones operativas. Kimi Antonelli (Mercedes) y Max Verstappen (Red Bull) experimentaron dificultades de potencia en ciertos momentos, mientras que Alex Albon (Williams) se vio obligado a abandonar una sesión debido a problemas relacionados.
En respuesta a las preocupaciones planteadas, especialmente por Ferrari, la FIA mantuvo conversaciones con los equipos en Suzuka. Posteriormente, actualizó sus documentos técnicos, dejando en claro que, si bien el apagado de emergencia del MGU-K sigue permitido, no se tolerará su uso para fines que no sean un problema técnico legítimo. El organismo anunció que analizará los datos al final de las vueltas de clasificación para verificar que cualquier desactivación responda a una verdadera emergencia destinada a prevenir daños.
Esta decisión efectivamente prohíbe la táctica empleada. La FIA busca así cerrar un vacío regulatorio y asegurar que las condiciones de competencia sean equitativas, priorizando también la seguridad en pista.
