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lunes, 5 octubre, 2026
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Elecciones en Brasil: el bolsonarismo crece y Lula enfrenta un balotaje con desafíos

La primera vuelta de las elecciones presidenciales en Brasil dejó un escenario no anticipado por los sondeos: Flavio Bolsonaro superó las expectativas y consolidó el crecimiento del bolsonarismo, mientras Luiz Inácio Lula da Silva obtuvo el 45% de los votos, con una retracción respecto de 2022. El analista Amauri Chamorro señaló que el bolsonarismo sumó más de 5 millones de votos y Lula perdió alrededor de 3 millones, incluso en estados donde históricamente tenía ventaja. A esto se suma un Congreso con importante presencia de la derecha y un crecimiento territorial de las bases de Flavio Bolsonaro, sostenido por iglesias evangélicas, redes sociales y una estrategia comunicacional orientada a instalar una agenda de futuro.

La primera vuelta de las elecciones presidenciales en Brasil dejó un escenario que pocos sondeos habían anticipado: Flavio Bolsonaro logró superar las expectativas y consolidó el crecimiento del bolsonarismo, mientras Luiz Inácio Lula da Silva obtuvo el 45% de los votos, aunque con una retracción respecto de 2022. Para Amauri Chamorro, estratega, consultor de comunicación y analista geopolítico ecuatoriano-brasileño, el resultado muestra una consolidación estructural de la extrema derecha brasileña y obliga al presidente a replantear su estrategia de cara al balotaje.

Chamorro señaló en Modo Fontevecchia, por +Perfil, Radio Perfil (AM 1190), que el bolsonarismo sumó más de 5 millones de votos en comparación con 2022, mientras que Lula perdió alrededor de 3 millones, incluso en estados donde históricamente había obtenido una fuerte ventaja. A esto se suma un Congreso con una importante presencia de la derecha y un crecimiento territorial de las bases de Flavio Bolsonaro, sostenido por las iglesias evangélicas, las redes sociales y una estrategia comunicacional orientada a instalar una agenda de futuro.

Amauri Chamorro es un estratega, consultor de comunicación y analista geopolítico ecuatoriano-brasileño. Cuenta con una maestría en comunicación política por la Universidad Autónoma de Barcelona y su enfoque profesional realiza la movilización popular, la soberanía latinoamericana y la comunicación digital alternativa frente a los medios tradicionales.

Amauri, muy buenos días. Jorge Fontevecchia los saluda. Me gustaría un balance de lo que pasó ayer y los primeros ecos que se escuchan en Brasil hoy. Cuéntenos.

Bueno, muchas gracias por la invitación. Para mí es un honor estar aquí con ustedes. La situación en Brasil es interesante en el sentido de que nadie se esperaba. Las encuestas no daban una victoria, digamos, de Bolsonaro superando al presidente Lula en la primera vuelta. Hay un crecimiento sensible, muy sostenido, del bolsonarismo, de la extrema derecha en Brasil, de 18, 22 y ahora. Hay una consolidación del voto y se puede notar que en primera vuelta, en relación a 2022, el bolsonarismo creció como 5 millones de votos, un poco más de 5 millones de votos. Y el presidente Lula tuvo una retracción de 3 millones de votos. En estados importantes donde él normalmente consigue tener un récord de votación a cada año, tuvo un retroceso, como fue el caso de Ceará, en el caso de Bahía, que son estados que quedan en el norte del país. Entonces, hay una lectura importante, que es la consolidación de un voto hacia la extrema derecha, con un resultado al Congreso expresivo. Ellos obtuvieron la mayoría de las sillas del Senado brasileño, que permitiría inclusive destituir, por ejemplo, a los jueces de la Suprema Corte y realizar una serie de acciones institucionales dentro de Brasil. Lo que hace que el presidente Lula gane también tendrá un Congreso muy complicado para poder cumplir con su agenda gubernamental. Entonces, la situación es interesante en ese sentido, ya que la población, de cierta forma, vio en el presidente Lula una serie de propuestas, perdón, sintió una falta de propuestas, porque vio al presidente Lula muy enfocado en hablar sobre su legado, sobre las conquistas que el gobierno del Partido de los Trabajadores ha tenido en los últimos más de 20 años gobernando Brasil. Entonces, se espera, claro, que en el futuro el presidente, ahora en esta segunda vuelta, pueda presentar qué es lo que él quiere para el Brasil. A su vez, Flavio Bolsonaro ha hecho un trabajo muy bueno comunicacional, planteando, sí, también un futuro de gobierno, hablando sobre los problemas y las realidades de las distintas regiones de Brasil. Pero hay una información que yo diría que es la más importante, que es, en las encuestas se señalaba el problema de la corrupción como el principal problema del país. O sea, no era el tema económico, no era la salud, y sí la percepción de corrupción. Y Flavio Bolsonaro es un candidato que tiene una serie de denuncias, inclusive hay muchas pruebas, está siendo investigado públicamente desde hace un tiempo, justamente por tener una relación muy próxima con, por ejemplo, el Banco Master, que fue el caso más sonado en los últimos meses de una estafa que generó casi 10 mil millones de dólares en perjuicio a la banca brasileña. Y Bolsonaro era uno de sus alfiles y tenía una relación, se llamaban de hermanos y tenían una relación muy próxima. Hay videos, hay audios, o sea, hay una serie de materiales que mostraban cómo Flavio Bolsonaro actuaba para defender los intereses del banco y a la población, de cierta forma, eso no le importó. Ese es un ejemplo de varios, ¿no? Flavio Bolsonaro, los Bolsonaro vienen de una familia muy conectada a las milicias, que son estos grupos armados que tienen control en gran parte del estado de Río de Janeiro, que inclusive están inmiscuidos en el asesinato de Marielle Franco, una concejala y lideresa negra de Río de Janeiro, que fue asesinada por uno de los mejores amigos de Flavio Bolsonaro, inclusive que Flavio Bolsonaro tenía en su gabinete, cuando era diputado, contratada a la esposa y a la mamá del asesino de Marielle Franco. Entonces, si la población realmente estuviera preocupada con corrupción, probablemente no hubiera votado a Flavio Bolsonaro. Entonces, en este momento hay una tentativa de entender cómo así se expresa algo, pero al momento del voto se muestra de una manera diferente de lo que eran las encuestas. Entonces, hay un estudio siendo realizado en este momento por diversos actores para intentar entender cuál sería el camino que el presidente Lula debería intentar implementar para retomar la elección y, a su vez, cómo también Flavio Bolsonaro puede continuar un crecimiento manteniendo el liderazgo, ya que, por ejemplo, los candidatos de tercero, cuarto y quinto lugar, sus electores son propensos a votar por Flavio Bolsonaro y no por Lula.

Amauri, finalmente las encuestas acertaron cuántos votos iba a tener Lula, porque finalmente tuvo el 45 por ciento. Lo que no acertaron es en prever que Bolsonaro iba a obtener cinco puntos más de lo que las encuestas planteaban, que es mucho, porque es un 10 por ciento más. Eso, ¿a qué se lo asigna? ¿Un voto, podríamos decir, vergonzante de Bolsonaro o que estos votantes de Bolsonaro están en sectores más periféricos, no sé si más humildes, de menos llegada de la medición o menos expuestos a la medición de las encuestas? ¿A qué lo atribuye usted que acertaron con Lula pero erraron grande con Bolsonaro?

Mira, Bolsonaro venció en esta primera vuelta las encuestas más ricas de Brasil y Lula vence en los estados más pobres del país.

Como siempre.

Como siempre, como siempre lo ha hecho. Pero sí se nota una presencialidad y yo diría que eso es fundamental para entender la realidad de Brasil: la presencialidad de las iglesias evangélicas en los grandes centros urbanos del país. En este momento en Brasil existen 250 mil iglesias evangélicas operando, pues mayoritariamente han apoyado a la familia Bolsonaro desde 2018. Eso permite que, de alguna forma, exista una gran operación política porque ellos trabajan durante sus cultos diciendo y hablando, haciendo un proselitismo a favor de la familia Bolsonaro y eso obviamente permite que sus comunidades, a su vez, repliquen esas realidades en sus entornos. Eso no sale en las encuestas y eso también permite divulgar un tipo de narrativa, de mensaje que se viraliza muy fácilmente también a través de la utilización de WhatsApp, algo que es muy difícil conseguir identificar. Entonces las encuestas, de alguna forma, no tienen la capacidad de entender qué es lo que está pasando en Brasil. Yo digo que las tecnologías políticas, las tecnologías de las ciencias sociales, de las ciencias políticas, en este momento no permiten asumir la realidad de Brasil. Hay que hacer una lectura real y concreta de lo que está pasando en Brasil. Yo creo que esta ha sido una elección que va a ser un hito mundial, no solo para el país, sino para entender esa consolidación de un voto que no se lo percibe pese a tener grandes encuestas que cubren nacionalmente y lecturas políticas que no logran entender la realidad de lo que está pasando en el país, ya que el resultado electoral es distinto a aquello que ha sido analizado. Entonces, ese es el gran desafío. Más para el presidente Lula y su equipo de campaña que para Flavio Bolsonaro, que de alguna manera han sostenido un crecimiento que ya no se puede decir que es coyuntural, es un crecimiento estructural de sus bases electorales, sumados obviamente al gran apoyo de las big techs, las empresas dueñas de las grandes redes sociales de los Estados Unidos en Brasil que declararon apoyo a Flavio Bolsonaro. A su vez, las iglesias evangélicas hacen un trabajo territorial muy importante, ya que el 35% de la población brasileña se declara evangélica y esa población mayoritariamente apoya al candidato Flavio Bolsonaro en este momento.

¿Qué posibilidades de alguna modificación hay de acá a las tres semanas que faltan para el balotaje? ¿Existe alguna posibilidad de modificación de este resultado a favor de Lula?

Yo diría que es muy difícil, pero sí existe esa posibilidad. El presidente Lula es un político muy experimentado. Es un político muy conocido en Brasil que tiene un apoyo popular del 50% prácticamente del país. No obstante, existe una dificultad de reconectarse con ciertos sectores a través de sus discursos y sus propuestas. Yo creo que ahora es el momento en que Brasil, y es la principal oportunidad del presidente Lula, va a poder comparar a Flavio Bolsonaro y al presidente Lula. Porque en la primera vuelta, como tú debes haber acompañado, hubo una gran crisis en torno de la Suprema Corte y de la relación de los jueces de la Suprema Corte con ese Banco Master, el Banco Master que yo había citado anteriormente. Algunos de ellos tienen sus familias contratadas por el Banco Master como abogados, imagínate. Y se habló mucho durante casi dos meses sobre esa crisis. Era monotemática en los medios de comunicación y las redes sociales. O sea, Flavio Bolsonaro nunca estuvo expuesto para ser comparado con el presidente Lula. La principal acción comunicacional es realmente que la campaña del presidente Lula logre enfrentar a Flavio Bolsonaro en el sentido de mostrar, de contrastar sus diferencias en términos de capacidad de gestión. Flavio Bolsonaro, por ejemplo, nunca ha trabajado en la vida. Flavio Bolsonaro, desde sus 20 años de edad, ha ocupado cargos públicos. Él trabajó primero en un gabinete, después fue electo concejal, fue electo diputado y después senador de la República, y ahora es candidato presidencial. O sea, él no tiene una experiencia de gestión de algo. Y el presidente Lula es su tercer mandato y tiene logros impresionantes, pero que no son suficientes. Yo creo que esta elección, en la segunda vuelta, va a ser mucho más sobre la personalidad, el carácter de cada uno de ellos, que propiamente sobre el legado que ellos puedan tener. Porque la población brasileña ha demostrado que no está muy preocupada con lo que ya se ha hecho, y sí con la figura que va a gobernar de aquí en adelante. Ahora, sin duda alguna, Flavio Bolsonaro presenta una serie de ventajas en relación al presidente Lula, que va a tener un gran desafío, una gran subida, digamos, en Everest.

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Amauri, ¿no hay un problema estructural, generacional, en el sentido de que Lula consideraba el reportaje que hizo Lula en Flow el viernes, diciendo que él no tenía que debatir con Flavio Bolsonaro, que Flavio Bolsonaro no estaba a la altura de un debate presidencial, que él debatía con gusto con Fernando Henrique Cardoso, con Serra, con Alckmin, que fueron con los que le tocó competir en el pasado, que eran personas con trayectoria, que tenían pasado? Y continuamente Lula marca que Flavio Bolsonaro no tiene pasado. ¿No fue un error por parte de Lula poner foco en el pasado? Y si ese error finalmente no es lógico en una persona de 80 años, para el cual hay más pasado que futuro.

Yo creo que tu análisis es acertado. El presidente Lula, en este momento, sí se podría evaluar que hubiera sido importante que él hubiera tenido ese debate. El problema con la red de Globo, que fue este fin de semana, en los últimos días de la semana pasada. ¿Qué ocurre? En ese debate no era solo el presidente Lula con Flavio Bolsonaro. Era el presidente Lula con todos los otros candidatos, entre ellos algunos que son influencers, como en el caso de Renan Santos, y que son muy violentos, muy agresivos en su discurso. Yo creo que, inclusive, y contraponiéndome un poco a tu análisis, que yo creo que es muy acertado, pero yo diría: ¿será que el presidente Lula no le hubiera ido peor en primera vuelta si él hubiera participado de ese debate? Yo creo que también no puede ser desconsiderada esa variable. Ahora, en el tú a tú, el presidente Lula tiene una experiencia y un manejo de debates, de mirar a la cámara, de enfrentar a un candidato. Ya en su séptima elección presidencial, él seguramente tiene más ventaja que lo que tendría Flavio. Ahora, es notable que Flavio Bolsonaro ha conseguido tocar el corazón de una gran parte de la población brasileña, principalmente de sectores que en primera vuelta, en 2022, estuvieron con Lula. Porque Lula, si cae tres millones de votos y Bolsonaro crece seis, nosotros no podemos desconsiderar que parte de la votación de Lula se fue a Flavio Bolsonaro. Entonces, es un salto casi de extremo a extremo. Y eso tiene que ver justamente con la postura del presidente Lula durante su campaña, las propuestas, su narrativa, pero también con un acumulado de la gestión del gobierno del presidente Lula. Hay una necesidad de comprender la mente de aquellos que votan en Brasil. Yo creo que en eso hubo una desconexión por parte del presidente Lula y una aproximación de Flavio Bolsonaro, que, claro, demuestra una juventud, siempre habló hacia el futuro. Claro, y también planteaba un tema importante. Él decía que su primer acto de gobierno sería liberar a su padre de todos los cargos y la condena que él ha tenido y colocarlo en libertad, que él va a perseguir a la Suprema Corte, que algunos medios de comunicación van a tener que asumir sus responsabilidades y después entra en contradicción, habla de la libertad de expresión. Entonces, en esa confusión, digamos, que vive la política brasileña, Flavio Bolsonaro supo desempeñarse mejor. Y ya el presidente Lula hizo un discurso prácticamente para dentro de su burbuja. Ahora, el participar en un debate presidencial se hace fundamentalmente, fundamental e indispensable para el presidente. No puede más llegar apenas a… Él tiene, obviamente, que estar en estos grandes canales de comunicación digital, como fue el caso del podcast Flow, que es el más visto de Brasil, pero también estar en la Red Globo, que es el más importante canal de televisión del país, que va a permitir ahí sí un encuentro, un debate, un cara a cara, un careo entre los candidatos y que la población, a su vez, va a tener más insumos para poder trabajar. No obstante, hay una variable importante, y con eso concluyo: los recortes de ese debate y cómo ellos circulan en las redes sociales. En eso, Flavio Bolsonaro y la estructura de campaña y la militancia de Flavio Bolsonaro tienen mucho más capacidad de transformar algo malo en algo bueno y algo bueno en algo malo, para recortar y viralizar esos mensajes y llegar a sectores de la población que, evidentemente, la campaña de Lula no ha conseguido tocar.

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Entonces, juntemos medios de comunicación que se tendrán que hacer responsables desde el punto de vista de la acusación de Flavio Bolsonaro, sumado a que un debate de balotaje se hace imprescindible. ¿Cuáles son esos medios a los que Bolsonaro se refiere tácitamente? ¿Esto permitiría predecir que a esos medios no va a aceptar Bolsonaro ir a hacer un debate y si finalmente el debate se va a poder hacer?

Flavio Bolsonaro… Recordemos que las Iglesias Evangélicas en Brasil tienen medios de comunicación. Por ejemplo, la segunda red de televisión más grande del país es la Iglesia Universal del Reino de Dios, que es una de las principales bases de apoyo y sustentación de Flavio Bolsonaro. Él ha atacado muy fuertemente a la Red Globo, a la Folha de S.Paulo, así como lo hacía su papá. Ahora, si Flavio Bolsonaro ya en las primeras encuestas lidera con cierta ventaja, es probable que Flavio Bolsonaro no vaya al debate. Es muy común que quien lidera la elección, si es que tiene algunos puntos más cómodos, le permita en este momento no participar de un debate porque puede cometer un error y puede transformarse en un target ahí del oponente y, de repente, perder esos puntos. Ahora, ¿quién tiene que correr atrás de eso? Es la propia campaña del presidente Lula. Ahora, Flavio Bolsonaro tiene una fuerza superior, yo diría, por su entorno, en las redes sociales, pero hacia afuera de su burbuja, porque la izquierda se hizo medio endogámica, digamos. La izquierda brasileña prácticamente habla para sí misma y dejó de dialogar tanto en términos discursivos, pero también en términos mecánicos, porque una cosa es tener un discurso que dialogue con el centro de Brasil, que es muy pequeño, pero va a definir quién va a ganar la elección. Otra cosa es que yo tenga los mecanismos para llegar, y en eso la izquierda no ha conseguido crear esos mecanismos comunicacionales, esos canales de diálogo, que yo creo, siempre le he dicho desde hace más de una década, que las izquierdas no pueden depender de las redes sociales. Ellas deben tener una presencialidad física también en el territorio, una capacidad de movilización mayor de la que ha tenido hasta ahora. ¿Por qué? Porque las redes sociales son un lugar muy fuerte y es un lugar muy fructífero, muy apto al discurso de la extrema derecha, más de lo que de la izquierda. Y recordando que Lula no es una extrema izquierda. Lula es un gobierno de centro, centro-izquierda, que algunas veces parece inclusive hasta medio contradictorio con lo que inicialmente proponía como gobierno o como proyecto político. Entonces, ya Flavio Bolsonaro está en ese lugar, está en ese ambiente. Ahora el presidente Lula debe crear esos mecanismos para llegar a esos sectores y poder dialogar. El debate es uno de ellos, pero también la presencialidad física de esa gran militancia del Partido de los Trabajadores en lugares específicos. Se habla mucho también, inclusive, de la cuestión de la abstención, que Brasil ha tenido más, ha tenido el 21% de abstención, la abstención más alta de la historia de Brasil. Pero si tú miras hacia atrás, en 2022 fue de 20%. O sea, no es que se duplicó la abstención, creció el 30%. Es la misma, es prácticamente la misma abstención. En São Paulo llovió muchísimo. En la región sudeste de Brasil y sur, llovió tremendamente este fin de semana. El domingo fue, inclusive, hubo alertas de tempestades, de tornados, y realmente cayeron. Y eso puede haber influenciado, inclusive, una cuestión meteorológica y no política, de la decisión de la persona de no ir a votar. Entonces, no es la cuestión de movilizar quién no salió a votar. Es la cuestión de encontrar esos nichos, que son pocos millones de personas, sabiendo que Brasil son 160 millones de electores. Son algunos pocos millones de electores que tienen que ser movilizados en regiones específicas del país para intentar voltear ese resultado. No es una campaña homogénea. Brasil, tú sabes bien, es un país continental. Hay muchos Brasiles: el norte, del sur, el mismo sur, Río de Janeiro es absolutamente diferente de São Paulo y son colindantes. São Paulo es absolutamente diferente de Paraná, que también son colindantes. Río Grande del Sur, de Mato Grosso. O sea, son muchas regiones muy diversas, muy diferentes, no solo por su economía, pero también y principalmente por su cultura, por la forma de ser constituidas como regiones y que piensan el país y el mundo de maneras distintas. Entonces, el gobierno, perdón, el presidente Lula debe encontrar esos nichos más rápidamente para lograr ahí revertir el resultado.

Muy interesante, Amauri. Muchísimas gracias. Lo vamos a volver a consultar estas semanas hasta la llegada del balotaje. Muchas gracias.

Gracias a ustedes por la invitación. Para mí es un gusto estar siempre a disposición. Muchas gracias.

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