El locutor falleció este viernes a los 74 años. En una entrevista en Podemos hablar, había relatado cómo sus hijos le comunicaron que conocían su relación con Sergio, un arquitecto.
Este viernes, el locutor Oscar “El Negro” González Oro murió a los 74 años. Durante su carrera en la radiofonía argentina, su vida privada fue abordada en entrevistas. En una participación en el programa Podemos hablar, conducido por Andy Kusnetzoff, González Oro se refirió a su orientación sexual y a la forma en que su entorno familiar la conoció.
En el segmento “Punto de encuentro”, el locutor relató que no fue él quien comunicó su relación, sino sus hijos. “Yo no salí del placard; mis hijos rompieron la puerta del placard”, declaró en el ciclo emitido por Telefe.
González Oro ubicó ese momento en una etapa de intensa actividad laboral. En ese entonces trabajaba en Polémica en el bar, en un noticiero de América y en radio por la mañana, con traslados diarios desde Pilar al centro porteño. Según contó, su pareja, un arquitecto llamado Sergio, le sugirió alquilar un departamento en Recoleta para evitar esos viajes. “Te vas a matar un día, alquilemos un departamento en Recoleta”, recordó el conductor sobre las palabras de su compañero.
La conversación con sus hijos ocurrió en su casa. El locutor narró que estaba en la cama, mirando televisión, cuando sus hijos lo llamaron para tomar un café. Al llegar, uno de ellos se sentó a su lado y leyó un discurso que habían preparado. En ese mensaje, sus hijos le dijeron que lo consideraban “un padre presente, generoso y brillante” y le manifestaron su aprobación de su vínculo con Sergio. “Relajate”, le dijeron, según reprodujo González Oro.
El locutor contó que lloró desde su casa hasta el estudio de televisión. Luego llamó a Sergio para contarle. “Lo llamé a Sergio, le conté y él también se puso a llorar como nunca en su vida”, afirmó. González Oro atribuyó la actitud de sus hijos a los valores y entornos en los que crecieron. “Lo que siento es una mezcla de admiración por ellos, felicitarme por cómo los criamos. Tiene que ver con lo que escucharon, vivieron, con una mente abierta”, concluyó.
