La Secretaría General de la Presidencia, a cargo de Karina Milei, dispuso el relevamiento del personal civil de la Quinta de Olivos y que la Casa Militar se haga cargo de todas las tareas. La medida, oficialmente atribuida a filtraciones y a la próxima visita papal, derivó en el desplazamiento del intendente Osvaldo Sosa y de Belén Agudiez. Una denuncia judicial por presuntas irregularidades en el manejo de fondos públicos ya fue presentada por la diputada Marcela Pagano.
La Secretaría General de la Presidencia, liderada por Karina Milei, dispuso el relevamiento de todo el personal civil que trabajaba en la residencia presidencial de Olivos y que la Casa Militar, que hasta el momento solo controlaba la seguridad, se hiciera cargo de todas las tareas en la quinta. La medida fue informada oficialmente desde Casa Rosada y, según se comunicó, obedece a las filtraciones de información interna, la escalada de la inseguridad global y la próxima visita papal, pese a que el encuentro con el papa se realizará en la Casa Rosada y no en la residencia.
A partir de esa decisión, se sucedieron versiones que abarcaron desde la intranquilidad hasta sospechas de posibles manejos poco transparentes de fondos públicos. Sobre este último punto, ya existe una denuncia judicial presentada por la diputada exmileísta Marcela Pagano.
En el marco de los cambios, fue eyectado de su cargo el intendente de la Quinta, Osvaldo Sosa. Sosa había llegado a ese puesto por recomendación de su cuñada, Belén Agudiez, quien era muy amiga de Karina Milei y hasta este incidente estaba al frente de la Subsecretaría de Planificación General de la Presidencia. Agudiez también fue despedida, aunque bajo el formato de que presentó su renuncia. Se la conocía como “La brujita” porque se jactaba de leer el futuro en las líneas de las manos.
Una de las conjeturas que deberá develar la justicia es si compras de alimentos pagadas con el presupuesto de Olivos fueron derivadas a una pyme de catering que formaron el intendente Sosa y su esposa, hermana de la amiga de Karina Milei.
Fuentes oficiales que no orbitan alrededor del asesor Santiago Caputo dejaron trascender que el ahora exintendente de la residencia poco menos que se había adueñado de la quinta presidencial. Según esa versión, Milei le transmitió su molestia a Karina por el descontrol reinante y le impuso los cambios, que incluyeron despedir a su amiga Agudiez y a su cuñado Sosa. Karina Milei, que siempre se resiste a entregar a los propios, aceptó a regañadientes.
No fue una derrota total para Karina Milei: la Casa Militar, que a partir de ahora se hace cargo de todo en Olivos, también depende de ella aunque sean militares. Karina fue incluso la que decidió poner al frente de ese cuerpo al coronel mayor Sebastián Ibañez.
Llama la atención que Casa Militar no haya alertado a la Casa Rosada de los presuntos desbordes en la Quinta Presidencial. Fuentes castrenses expresan lo contrario: se advirtió y nadie quiso escuchar.
Otra curiosidad es que la desorganización en Olivos haya sido, en teoría, tan tardíamente detectada por su morador principal. Milei es el presidente que más tiempo pasa en la residencia. A veces, días o semanas enteras sin salir.
