El Ministerio de Defensa de Rusia confirmó el inicio de preparativos para ataques masivos contra instalaciones energéticas de Ucrania, en respuesta a incursiones ucranianas sobre refinerías rusas.
Buenos Aires, 30 agosto (NA) – El Ministerio de Defensa de Rusia confirmó el inicio de los preparativos para desplegar una serie de ataques masivos contra la red energética de Ucrania. La medida responde a la reciente oleada de incursiones ucranianas sobre refinerías y centros logísticos en territorio ruso.
Mediante un comunicado difundido en Telegram, el mando militar ruso afirmó: «En correspondencia con las indicaciones recibidas, las Fuerzas Armadas de Rusia han comenzado a prepararse para efectuar ataques masivos contra las instalaciones energéticas de Ucrania en respuesta a los continuos ataques del régimen de Kiev contra la infraestructura civil y el complejo energético y de combustible de Rusia».
El detonante inmediato fue la embestida nocturna de fuerzas ucranianas contra la refinería en la región de Leningrado, considerada la planta de procesamiento de crudo más grande de la zona europea de Rusia. El Ministerio de Defensa ruso informó haber interceptado 494 drones de ala fija sobre 14 regiones, la península de Crimea y los mares Negro y Azov.
El gobernador local, Alexandr Drozdenko, detalló en redes sociales que «varios edificios residenciales resultaron dañados mientras repelíamos el ataque de drones enemigos», y confirmó la extinción de un incendio desatado en el predio atacado, el cual ya había sufrido un cese temporal de operaciones en mayo pasado por hechos similares.
Paralelamente, la capital ucraniana sufrió embates constantes en las últimas jornadas. En el distrito de Bucha, 37 personas fallecieron luego de que un proyectil ruso impactara en un depósito de armamento ubicado cerca de zonas habitadas. El suceso reavivó cuestionamientos internos por la gestión de pertrechos militares, recordando el episodio de julio en Vishneve que dejó nueve muertos.
El presidente Volodimir Zelenski declaró en un mensaje público que «otro crimen similar es absolutamente inaceptable», y calificó el hecho como «una situación terrible, así como una negligencia atroz de quienes almacenaban explosivos justo al lado de la gente».
