Una salida de pesca en la zona de Atalaya, partido de Magdalena, permitió capturar ejemplares de corvina rubia y bagre de mar. La actividad se desarrolló durante una jornada de invierno y demandó técnicas específicas para cada especie.
Durante una jornada de invierno, se realizó una salida de pesca en la zona de Atalaya, partido de Magdalena, a corta distancia de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. El objetivo fue la captura de corvina rubia y bagre de mar, especies que se encuentran en el Río de la Plata en esta época del año.
La información sobre la presencia de corvina rubia fue proporcionada por el guía local Javier Pity Sancho. Según su relevamiento, había un volumen importante de ejemplares de buen tamaño entre los 3.000 y 5.000 metros de la costa, en sectores donde la especie se acerca para alimentarse y cumplir parte de su ciclo reproductivo.
La corvina rubia ingresa por la bahía de Samborombón y avanza hacia zonas menos salobres del estuario. Allí encuentra alimento, principalmente mejillón asiático adherido a fondos duros y malecones. Luego de unos meses, migra hacia aguas más saladas del Partido de la Costa.
La salida comenzó con marea baja, condición que en Atalaya no permite salir de inmediato. La embarcación partió cerca de las 13 horas y, media hora después, se encontraba en el punto elegido. El guía ancló la embarcación y se prepararon los equipos.
El momento ideal para esta pesca se da durante la parada de agua, cuando el río queda estacionado. En ese instante, la corvina se activa sobre el fondo. Se utilizaron tres cañas con camarón fresco como carnada. Los lances fueron cortos y los ejemplares capturados tuvieron un tamaño promedio de entre 800 gramos y un kilo y medio.
La elección de la plomada varió entre 40 y 70 gramos según la correntada. Las cañas recomendadas son rígidas, de 2,10 a 2,40 metros, con potencias de 15 a 30 libras. Los reeles pueden ser frontales tamaño 3000 a 3500 o rotativos chicos. Se utilizó multifilamento de 0,25 mm con 30 libras de resistencia, aunque se indicó que el nylon de 0,40 mm es conveniente para evitar cortes con las piedras.
En dos horas de pesca se obtuvo medio cajón de ejemplares. Luego, se cambió de sector para buscar bagres de mar en una zona más profunda. El tamaño de las piezas mejoró al encarnar con langostino fresco de mayor volumen. También se mencionó el uso de magrú fresco como carnada alternativa.
Para la pesca de bagre de mar, se navegaron unos 5 kilómetros río adentro. Se buscaron sectores de 10 a 15 metros de profundidad con corriente. Se utilizaron cañas de variada de 6 a 8 pies, de acción media, con reeles cargados con nylon de 0,40 a 0,45 mm o multifilamento de 40 a 45 libras. La línea consistió en plomo pasante, esmerillón y brazolada de 1 mm con anzuelos 5/0 o 6/0. La carnada principal fue anchoíta fresca, en ocasiones combinada con cola de calamar.
Se capturaron bagres de mar de entre 2 y 3,5 kilos. La pesca de esta especie depende de una correntada adecuada. Los piques se leyeron con cabezazos o aflojones de línea, según la dirección de la corriente.
La jornada cerró con la captura de corvinas rubias y bagres de mar en aproximadamente cinco horas efectivas sobre el agua. Se recomendó devolver los ejemplares menores al kilo para permitir su ciclo reproductivo.
