La automotriz alemana anunció un plan de reestructuración que contempla la reducción de 100.000 empleos ante la caída de ventas y el avance de la competencia china. El corresponsal Marcelo Molina analizó en Ronda de Corresponsales las posibles consecuencias para la industria española.
La industria automotriz europea enfrenta un escenario de presión por la caída de las ventas, la transición hacia los vehículos eléctricos y el avance de los fabricantes chinos. En el programa Ronda de Corresponsales (RDC), por +Perfil, el corresponsal Marcelo Molina analizó el impacto de esta crisis en Alemania y las posibles consecuencias para las fábricas españolas.
El caso más significativo es el de Volkswagen, que anunció un plan de reestructuración que contempla la reducción de 100.000 puestos de trabajo. Según Molina, la empresa enfrenta una caída de su beneficio operativo y de sus ventas, mientras los autos eléctricos y la competencia china modifican las condiciones del mercado internacional.
Molina señaló que Alemania es uno de los primeros países en reconocer públicamente la gravedad del escenario que atraviesa su industria automotriz. «Alemania me parece que es el primero que está animándose a blanquear la real situación de lo que le pasa con la industria», sostuvo.
Volkswagen emplea alrededor de 600.000 personas a nivel global y anunció un plan de achicamiento que contempla 100.000 despidos. La medida se suma a un acuerdo alcanzado el año anterior con los sindicatos alemanes, que contemplaba 35.000 despidos con el compromiso de no cerrar fábricas, especialmente en Alemania. Sin embargo, la conducción de la empresa considera que ese esquema resulta insuficiente para enfrentar el escenario actual.
«La conducción estableció que con eso no alcanza, tienen que reestructurar absolutamente el negocio», explicó Molina. Entre los principales focos de preocupación aparecen los autos eléctricos y el avance de los fabricantes chinos.
El cambio en el mercado automotor se produce mientras los fabricantes chinos ganan participación a nivel internacional, especialmente en el segmento de los vehículos eléctricos. «Fundamentalmente acá están en la mira los autos eléctricos y por consiguiente los autos chinos que están barriendo con los mercados en todo el mundo», advirtió Molina.
La presión también se refleja en los resultados de Volkswagen. Según los datos mencionados durante el segmento, su beneficio operativo cayó casi un 14% a nivel mundial y las ventas también disminuyeron. La compañía perdió alrededor de 3 millones de autos en ventas durante el último año, una caída que, de acuerdo con Molina, obliga a replantear el funcionamiento de toda la operación.
El fenómeno no se limita a Alemania. El corresponsal señaló que también afecta a empresas italianas y puso como ejemplo a Fiat, que redujo significativamente la fabricación de vehículos en Italia y trasladó producción hacia otros países, entre ellos Rumania.
El escenario alemán también genera preocupación en España, donde existen varias fábricas vinculadas con la industria automotriz. Por el momento, el país logró sostener su actividad a partir de las inversiones y reconversiones orientadas a la producción de autos eléctricos. Sin embargo, Molina planteó que esa situación podría cambiar si Alemania reduce drásticamente su producción. El problema, según explicó, está en el destino de los nuevos modelos, que resultan fundamentales para mantener activas las fábricas.
«El temor que existe es cuando Alemania, que ya avisó, va a reducir drásticamente la cantidad de autos a fabricar, es los nuevos autos y los nuevos modelos que son con lo que realmente viven las fábricas, no con lo que ya vienen fabricando, ¿dónde las van a instalar?», señaló. En ese escenario, Alemania podría tener una ventaja a la hora de concentrar las nuevas inversiones. «Y bueno, el temor es que obviamente el primer lugar donde las van a instalar es en Alemania», sostuvo Molina.
Por ahora, España no enfrenta el impacto de manera directa, pero el corresponsal advirtió que la situación puede cambiar si dejan de llegar inversiones destinadas a actualizar los modelos producidos localmente. «Hoy España no sufre de manera directa quizá esto, pero sí hay mucho temor porque si no siguen llegando inversiones todos los años para la actualización de los modelos, probablemente la crisis también los golpea a ellos», afirmó.
Durante el intercambio también se mencionó el impacto de los costos energéticos sobre la industria automotriz europea. El conductor Jorge Elías señaló la incidencia de la crisis del petróleo y el encarecimiento de los combustibles. Molina agregó otro factor de presión: el precio de la electricidad. «La energética, porque la electricidad también subió un montón», señaló al referirse a los costos que enfrentan las empresas.
