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miércoles, 26 agosto, 2026
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La nueva longevidad: cómo planificar la vida después de los 50

El aumento de la expectativa de vida modifica las etapas tradicionales. Dos especialistas presentan un libro que propone repensar el envejecimiento como una etapa de decisiones, no de retiro.

La prolongación de la expectativa de vida está modificando no solo las estadísticas demográficas, sino también la manera de concebir el tiempo, el trabajo y el envejecimiento. Así lo plantean Milagros Abud y Alicia Rozenblum, autoras de “La nueva longevidad – El bonus track de la vida” (Editorial Vergara), quienes afirman que ya no se trata únicamente de vivir más años, sino de aprender a organizar esos años adicionales.

Abud, licenciada en Psicología y especialista en Clínica de Adultos, desarrolló su trabajo en inclusión, diversidad, empleabilidad +45, edadismo y equipos multigeneracionales. Rozenblum, licenciada en Ciencias de la Educación, psicopedagoga y coach ontológico, trabaja desde 2016 en Diagonal Asociación Civil acompañando procesos de reinvención laboral y personal de personas mayores de 45 años.

El libro propone un modelo de vida multietapa, en el que se pueda estudiar después de trabajar, cambiar de profesión a los 50, emprender a los 60 o construir una nueva identidad profesional. Las autoras sostienen que la edad debe ser considerada una coordenada y no una frontera.

La propuesta incluye la necesidad de planificar la longevidad en aspectos como la salud física y emocional, los ingresos, la vivienda, los vínculos y la red afectiva. También abordan la reinvención, definida como un proceso de revisión de capacidades, deseos, limitaciones y posibilidades, que no implica negar lo vivido.

En ese marco, las autoras señalan que el cuerpo puede funcionar como un mensajero que advierte cuando la vida que se lleva no coincide con la que se necesita. El cansancio persistente, malestares o la sensación de vivir en automático pueden ser señales para detenerse.

El libro también aborda el edadismo, una forma de discriminación por edad. Abud define a las personas mayores de 45 años como “excluidos invisibles” del mercado laboral, y señala que conservan experiencia, conocimiento y capacidad de aprendizaje, pero encuentran barreras por prejuicios vinculados con la edad.

Dos testimonios ilustran la experiencia cotidiana. Horacio Quintas, de 72 años, declaró: “Durante mucho tiempo pensé que después de jubilarme la vida iba a ser una repetición. Con los años entendí que tenía tiempo para cosas que nunca había podido hacer. No quiero sentir que estoy esperando el final, quiero seguir teniendo proyectos”. Esther Bermúdez, de 68 años, expresó: “La edad me enseñó que hay cosas que ya no necesito demostrar. Ahora elijo más. Me interesa aprender, viajar, encontrarme con esos amigos de mi historia que la obligación diaria nos separó y hoy nos encuentra con más tiempo y sin horarios rígidos. Para mí, envejecer bien tiene más que ver con seguir siendo curiosa que con parecer joven”.

El libro plantea que la longevidad no es solo un logro médico o un dato demográfico, sino un desafío cultural que exige imaginar una sociedad donde convivan varias generaciones, donde el trabajo no tenga una fecha de caducidad arbitraria y donde la vejez pueda ser una etapa de posibilidades. La nueva longevidad no promete juventud eterna, sino que propone que los años adicionales sean tiempo elegido.

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