El CEO de Arauco Argentina, Pablo Franzini, propuso a las pymes del sector forestal reconvertirse para abastecer el mercado de viviendas de Estados Unidos, en el marco del congreso por los 80 años de la Asociación Forestal Argentina (AFOA) realizado en Posadas.
POSADAS, Misiones.- Pablo Franzini, CEO de Arauco Argentina, participó el viernes pasado como orador principal en la jornada por los 80 años de la Asociación Forestal Argentina (AFOA), realizada en Posadas. En su exposición, propuso a las pymes forestales, integradas por entre 300 y 400 aserraderos pequeños y medianos, orientarse hacia el mercado de casas de Estados Unidos, al que denominó “la NBA de la madera”.
Franzini, quien asumió como CEO de la filial argentina hace un año y continúa como vicepresidente del negocio de maderas a nivel global de Arauco, señaló que en Estados Unidos “se construyen 1.400.000 casas cada año” y que el mercado de reparación de viviendas alcanza los 521.000 millones de dólares. “Cada casa tiene un costo promedio de 400.000 dólares y el mercado y las oportunidades son enormes”, afirmó. También mencionó que se está produciendo “una transferencia enorme de riqueza de los baby boomers (nacidos entre 1946 y 1964) a sus hijos”, quienes “todavía no compraron sus casas”.
El ejecutivo instó a las pymes a “especializarse, agregar valor y ser muy eficientes, bajar costos” para competir con empresas de Estados Unidos, España, Vietnam e Indonesia. Sugirió enfocarse en productos como “molduras, bordes de puertas, ventanas, partes de la cocina y una enorme cantidad de componentes”, en lugar de la tabla de madera 4×2, considerada un commodity.
En el sector, los pequeños y medianos aserraderos de Misiones y Corrientes atraviesan una crisis por caída de ventas y problemas para exportar. Decenas de aserraderos cerraron o suspendieron operaciones. La Federación Argentina de la Industria de la Madera y Afines (FAIMA) implementó un programa de asistencia para diagnosticar las posibilidades de supervivencia de las firmas.
El empresario Hermann Karsten, con aserradero y forestaciones en Santa Rosa (Corrientes), había declarado en noviembre pasado que la precariedad laboral y operativa en la industria es alta y que muchas empresas “están casi condenadas a morir con estas reglas de juego”. También dijo: “Son economías que no tienen margen de nada, hacen lo que pueden”.
Franzini se mostró a favor del rumbo económico actual. La forestoindustria está incluida en el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI). En la jornada estuvieron representadas empresas como Arpulp, Central Puerto, ACON Timber y Cambium Timber, con proyectos de inversión por montos que van desde US$20 millones hasta US$2000 millones.
Uno de los problemas señalados es el costo logístico: trasladar contenedores desde Misiones y Corrientes hasta los puertos de Buenos Aires, Zárate o Rosario resulta más caro que el posterior transporte marítimo. Franzini mencionó la necesidad de innovación y productos de mayor valor agregado.
Durante la jornada, el empresario pyme Hugo Durán, de Eldorado, consultó al subsecretario de Producción Agropecuaria y Forestal, Manuel Chiappe, sobre cómo ser eficiente ante impuestos y costos de energía elevados, y la falta de acceso a gas en Misiones. Chiappe respondió con una frase atribuida a un conductor de Uber venezolano: “No hay que quejarse, porque los lamentos traen pobreza”.
