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Natalio Botana: la vida del fundador de Crítica, a 85 años de su muerte

El 7 de agosto de 1941 falleció Natalio Botana, fundador del diario Crítica. Su vida estuvo marcada por el juego, el periodismo y una serie de episodios que definieron la historia de los medios en Argentina.

El 7 de agosto de 1941, en un hospital de San Salvador de Jujuy, falleció Natalio Félix Botana, fundador y director del diario Crítica. Tenía 52 años. La muerte ocurrió dos días después de un accidente automovilístico en el que el Rolls Royce que conducía se desbarrancó cerca de la capital jujeña. El hecho se produjo tras una noche de juego en el casino de Termas de Río Hondo, en Santiago del Estero, donde Botana había ganado una suma considerable.

El accidente ocurrió el 6 de agosto, cuando el vehículo se salió de la ruta. Cuatro pasajeros, entre ellos el crítico de teatro Edmundo Guibourg, resultaron ilesos. Botana sufrió lesiones en las costillas, que los médicos consideraron graves pero operables. Su entorno rechazó la atención de un médico local y esperó la llegada de un cirujano desde Buenos Aires. Una tormenta demoró el vuelo. Botana murió al día siguiente.

Origen y juventud

Natalio Botana nació el 8 de septiembre de 1888 en Sarandí del Yi, en el departamento de Durazno, Uruguay. Su padre era hacendado, vinculado al Partido Nacional. Su madre, Nicolasa, era cubana, y le enseñó a leer en inglés, francés y latín. A los 16 años se escapó del seminario jesuita de Montevideo donde estaba inscripto.

Estudió Abogacía en Montevideo y participó en peñas literarias junto a Horacio Quiroga y Julio Herrera y Reissig. En 1911 se instaló en Buenos Aires, donde trabajó en diversos oficios, incluido el de cargador de bolsas en el puerto. En 1913 fundó el diario Crítica.

Fundación de Crítica

El primer ejemplar de Crítica salió el 15 de septiembre de 1913. El diario se imprimió en el taller La Patria degli Italiani, en Belgrano y Perú. En ese momento, La Prensa vendía 160.000 ejemplares diarios y La Nación, 100.000. El proyecto de Botana no tenía una estructura comparable.

La financiación inicial tuvo versiones diversas: algunos señalan que se originó en ganancias de juego; otros, en aportes de políticos uruguayos exiliados y de funcionarios del Gran Buenos Aires. La primera redacción funcionó en Sarmiento 815, con periodistas que cobraban vales en lugar de sueldo.

Botana definió un diario sin editoriales, con lenguaje narrativo, uso de lunfardismos y una estética sensacionalista. El ilustrador Pedro de Rojas diseñó el logotipo y las ilustraciones.

Salvadora Medina Onrubia

En 1915, Salvadora Medina Onrubia ingresó al despacho de Botana para confrontarlo por una publicación. Tenía 21 años, un hijo de padre desconocido y militancia anarquista. Botana la invitó a comer. Se casaron en 1919, después del nacimiento de su hija Georgina Nicolasa.

Medina Onrubia participó en las decisiones del diario sin tener un cargo formal. Durante la Semana Trágica de 1919, estuvo en las manifestaciones. Impulsó la campaña por el indulto de Simón Radowitzky. En el diario, se la conocía como la Venus Roja.

Crecimiento y consolidación

En 1920, Crítica vendía 9.000 ejemplares diarios, frente a los 90.000 de La Razón. Ese año, Botana compró la primera sede propia en Sarmiento 1546. En 1923, sumó una quinta edición a las 16:30 y una sexta a las 20:30. En 1927, compró un solar en Avenida de Mayo al 1300 y encargó el Palacio Periodístico a los arquitectos húngaros Kálnay.

En 1927, el diario vendía 145.000 ejemplares. En septiembre de 1939, tras la invasión de Polonia, alcanzó los 900.000, en una Argentina de diez millones de habitantes.

Crítica fue pionera en el uso de epígrafes bajo las fotos, en la creación de suplemento deportivo, en la inclusión de una revista de fin de semana y en la impresión de páginas a color. También instaló una sirena en la azotea para anunciar noticias de último momento. Creó el primer multimedio latinoamericano, con prensa, radio, noticiero y productora de cine.

La Revista Multicolor de los Sábados

El 12 de septiembre de 1933, bajo la dirección de Jorge Luis Borges y Ulises Petit de Murat, se lanzó la Revista Multicolor de los Sábados. En ella publicaron Xul Solar, Juan Carlos Onetti, Horacio Quiroga, Ezequiel Martínez Estrada y Rudyard Kipling. En 1927, Botana contrató a Roberto Arlt para escribir policiales.

Borges, sin embargo, no guardaba un buen recuerdo de Botana. Según relató, lo vio tirar billetes al aire en la redacción y observar cómo los empleados se los disputaban.

El golpe de 1930 y la cárcel

Botana participó en la trama del golpe de Estado del 6 de septiembre de 1930 contra Hipólito Yrigoyen, conducido por el general Agustín P. Justo. El presidente de facto, José Félix Uriburu, le ofreció la embajada en París. Botana respondió: “Dígale al presidente que no me ofenda. Jamás he sido empleado público”.

En su casa de Belgrano, Botana dio asilo a dirigentes yrigoyenistas. El 6 de mayo de 1931, un decreto ordenó la clausura de Crítica y la prisión de Botana, Salvadora y los redactores. Botana fue llevado a la Penitenciaría de la avenida Las Heras; Salvadora, a la cárcel de mujeres de la calle Humberto I.

Desde la cárcel, Salvadora envió una carta abierta a Uriburu en la que rechazaba el indulto. Tras esa carta, los Botana fueron autorizados a salir del país. En 1932, con la asunción de Justo, Crítica volvió a circular.

La quinta de Don Torcuato

Botana construyó en Don Torcuato la mansión Los Granados y los estudios Baires. Por allí pasaron Pablo Neruda, Federico García Lorca, Rafael Alberti, José Ortega y Gasset, Miguel de Unamuno, el matrimonio Guevara Lynch y Carlos Gardel.

Encargó al muralista David Alfaro Siqueiros un mural de doscientos metros en el subsuelo. La obra, titulada Ejercicio Plástico, fue realizada con asistentes como Antonio Berni, Juan Carlos Castagnino y Lino Spilimbergo. Durante la estadía, Botana inició un romance con Blanca Luz Brum, esposa de Siqueiros. El mural fue cubierto con ácido muriático y cal por una propietaria posterior. Tras permanecer en contenedores durante dieciséis años, se exhibe en el Museo del Bicentenario.

La tragedia de Pitón

Carlos Natalio “Pitón” era el hijo adoptivo de Botana, nacido de la relación de Salvadora con un abogado entrerriano. En enero de 1928, durante una discusión, Salvadora le reveló que Botana no era su padre biológico. Horas después, Pitón se suicidó de un disparo en el pecho. Su novia también se suicidó al enterarse.

Salvadora nunca se recuperó de la pérdida. Comenzó a consumir morfina y luego opio. Botana intentó tratamientos en Europa, sin éxito.

Muerte y legado

Al momento de su muerte, Botana mantenía un romance con María del Carmen Vernacci, una escenógrafa española, y planeaba divorciarse de Salvadora. Su cuerpo fue velado en el Palacio Periodístico y el cortejo fue seguido por una multitud. Fue enterrado en el Cementerio de la Recoleta.

Salvadora quedó a cargo del diario hasta que el gobierno de Juan Domingo Perón le cortó la cuota de papel. Crítica dejó de publicarse en 1961. Salvadora vivió sus últimos años en una pensión, hasta su muerte en 1972.

La figura de Botana fue retratada por diversos escritores. Leopoldo Marechal lo inmortalizó en Adán Buenosayres. Roberto Arlt recordó con desagrado el año que trabajó con él. Pablo Neruda lo llamó “capitalista poderoso y dominador de la opinión pública de Buenos Aires”. Blanca Luz Brum escribió: “Para unos es un santo, para otros Al Capone, pero para mí será siempre mi emperador”.

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