El empresario que compró el chalet de Diego Maradona en Villa Devoto para evitar su demolición y lo abrió al público durante la final del Mundial de Qatar 2022 se encuentra detenido en el penal federal de Marcos Paz, acusado de integrar la estructura detrás de la fabricación y comercialización del fentanilo contaminado que la Justicia investiga por más de un centenar de muertes.
El 18 de diciembre de 2022, la casa ubicada en José Luis Cantilo al 4500, en Villa Devoto, fue escenario de una celebración multitudinaria durante la final del Mundial entre Argentina y Francia. El anfitrión, Ariel García Furfaro, había adquirido la propiedad un mes antes junto a sus hermanos Diego y Damián por US$900.000, tras conocer que el inmueble podía ser demolido. Según declaró entonces a LA NACION, decidió avanzar con la operación porque consideraba que demoler esa casa sería “una injusticia más en el mundo Maradona”.
Para recibir a los hinchas, García Furfaro organizó un operativo que incluyó la compra de 200 kilos de carne, agua y gaseosas, y contrató personal de seguridad y limpieza. La única condición fue que nadie ingresara con bebidas alcohólicas. Durante el evento, recorrió los ambientes señalando cuál había sido la habitación de Diego y cuál la de sus padres, y afirmó que la casa debía ser un lugar para todo el que quisiera venir. “Es lo que haría Diego”, sostuvo.
Casi cuatro años después, García Furfaro se encuentra detenido en el penal federal de Marcos Paz, acusado de integrar la estructura detrás de la fabricación y comercialización del fentanilo contaminado por parte de HLB Pharma y Laboratorios Ramallo. La investigación, a cargo del juez federal Ernesto Kreplak, analiza la muerte de 111 pacientes y otros 49 casos no fatales presuntamente vinculados con la administración de ampollas de fentanilo contaminadas.
Según la resolución judicial, las plantas operaban con graves deficiencias, como falta de limpieza entre lotes, fallas en los controles de esterilidad, documentación presuntamente adulterada y reactivos almacenados en condiciones inadecuadas. El expediente también incorporó conversaciones en las que directivos hablaban de “dibujar” registros y de borrar información almacenada en los servidores de la empresa.
La Justicia identifica a García Furfaro como el propietario real del conglomerado integrado por HLB Pharma, Laboratorios Ramallo y la droguería Alfarma, desde donde se controlaban la producción, distribución y comercialización del medicamento. Además, está procesado en otra investigación por presunto contrabando agravado, vinculada con la importación de maquinaria para el laboratorio mediante una supuesta maniobra de sobrefacturación.
En su declaración indagatoria, García Furfaro rechazó las acusaciones, responsabilizó a excolaboradores por el funcionamiento interno de la empresa y cuestionó el accionar de la Anmat. Afirmó que también quería saber qué había ocurrido con las víctimas. “Si algún empleado mío hizo una maldad, yo me hago responsable, pero son gente de trabajo”, declaró ante el juez.
En septiembre de 2025, el juez Kreplak procesó a 17 personas por la causa del fentanilo contaminado, entre ellas Ariel García Furfaro y su hermano Diego. La resolución sostuvo que la adulteración del medicamento había sido determinante o había agravado el cuadro de los pacientes fallecidos. El magistrado dispuso embargos por alrededor de un billón de pesos y advirtió que las penas podrían alcanzar los 25 años de prisión.
Mientras tanto, la casa de Villa Devoto permanece como uno de los lugares emblemáticos de la vida de Maradona. Este domingo, cuando Argentina dispute la final del Mundial 2026 frente a España, García Furfaro seguirá el partido desde el penal federal de Marcos Paz, mientras avanza una investigación judicial que lo vincula con una de las mayores tragedias sanitarias recientes del país.
