El 18 de julio de 2026 se cumplen 32 años del atentado contra la sede de la AMIA en Buenos Aires, que dejó 85 muertos y más de 300 heridos. La Delegación de Asociaciones Israelitas Argentinas (DAIA) reportó 713 incidentes antisemitas en 2025, un aumento del 67% respecto a 2022.
El 18 de julio de 1994, un atentado con explosivos destruyó la sede de la Asociación Mutual Israelita Argentina (AMIA) en Buenos Aires. El ataque causó 85 muertos y más de 300 heridos, y es considerado el atentado terrorista más letal en la historia de Argentina.
La justicia argentina determinó que el ataque fue planificado por el régimen de Irán y ejecutado por Hezbollah. El mismo patrón se atribuye al bombardeo contra la Embajada de Israel en Buenos Aires en 1992, que dejó 29 muertos.
Según datos de la DAIA, en 2025 se registraron 713 incidentes antisemitas en Argentina, lo que representa un aumento del 67% en comparación con 2022. Entre 2021 y 2023 se reportaron cuatro incidentes violentos; en 2024 y 2025 la cifra ascendió a 19 (10 en 2024 y 9 en 2025).
Marina Rosenberg, vicepresidenta senior de Asuntos Internacionales de la Liga Antidifamación (ADL), visitó Argentina para conmemorar el aniversario. Su visita coincide con la asunción de Argentina de la presidencia de la Alianza Internacional para el Recuerdo del Holocausto (IHRA).
Rosenberg declaró: «El aniversario de la AMIA no debería ser apenas un momento para mirar hacia atrás. Debe ser, sobre todo, una oportunidad para renovar un compromiso compartido: enfrentar el antisemitismo, combatir el terrorismo y defender la convivencia y nuestros valores democráticos».
El gobierno argentino, según Rosenberg, «ha rechazado de manera contundente el antisemitismo, tomando pasos concretos para proteger a la comunidad judía».
La ADL señaló que «combatir el antisemitismo exige mucho más que condenas posteriores a cada incidente. Requiere educación, instituciones sólidas, una justicia que actúe con firmeza y una sociedad civil dispuesta a rechazar cualquier forma de discriminación antes de que derive en violencia».
Las víctimas del atentado y sus familias continúan esperando justicia plena 32 años después del hecho.
