José Antonio Navarro, figura clave en la independencia de Texas, es recordado por su frase incluida en los pasaportes de Estados Unidos. Su historia abarca desde su nacimiento en la Nueva España hasta su participación en la redacción de la Declaración de Independencia de Texas.
José Antonio Navarro, un estadounidense de origen migrante, es el autor de una de las frases célebres que aparecen en los pasaportes de Estados Unidos: “Estamos amparados por la bandera estadounidense; aferrémonos a ella y, si es necesario, sacrifiquemos nuestras vidas defendiéndola”.
Navarro nació en San Antonio de Béxar el 27 de febrero de 1795, cuando ese territorio formaba parte de la Nueva España, bajo dominio español. Fue hijo de Ángel Navarro, inmigrante de Córcega, y María Gertrudis Ruiz, de ascendencia aristocrática. Estudió leyes y comercio en Saltillo, México, aunque según un artículo de Thomas Tandy Lewis disponible en la plataforma Ebsco, fue en gran parte autodidacta, aprendiendo a través de la lectura y el trabajo en el negocio mercantil de su padre.
A los 18 años, apoyó la Revolución Mexicana al participar en la expedición liderada por el teniente Augustus Magee y el agente revolucionario José Bernardo Gutiérrez. Tras la derrota, se exilió en Luisiana durante tres años para evitar la ejecución.
Cuando Texas se convirtió en un estado mexicano en 1824, Navarro fue elegido para la legislatura. En 1835 obtuvo un escaño en el Congreso Nacional de México, pero renunció ese mismo año para apoyar el movimiento independentista de Texas. El 2 de marzo de 1836 fue uno de los tres hispanohablantes (tejanos) que colaboraron en la redacción y firma de la Declaración de Independencia de Texas. Posteriormente, fue elegido miembro del Congreso Nacional y adquirió grandes ranchos en diversas partes del estado.
En 1841, aceptó ser comisionado en la Expedición de Santa Fe, enviada por el presidente Mirabeau Lamar para intentar anexar el este de Nuevo México a Texas. Durante la misión, fue capturado por las autoridades mexicanas y obligado a realizar una marcha de 2000 millas hasta la Ciudad de México. Allí fue acusado de traición y sentenciado a muerte. El entonces presidente Santa Anna le ofreció el perdón a cambio de renunciar a su lealtad a Texas, a lo que Navarro se negó al declarar: “He jurado ser un tejano libre y nunca renegaré”. Tras pasar años en la prisión de San Juan de Ulúa en Veracruz, logró escapar a principios de 1845 a través de Cuba y Nueva Orleans.
De acuerdo con Humanities Texas, Navarro fue el único delegado tejano de origen migrante en la convención que votó a favor de la anexión de Texas a Estados Unidos. Asimismo, ayudó a redactar la primera constitución estatal. Apoyó la secesión de Texas de EE.UU. en 1861 y escribió “Apuntes históricos” (1869), obra que narra las luchas y los logros de los tejanos desde el movimiento independentista contra la España imperial.
