Especialistas consultados por la revista Real Simple señalan que la ausencia de estímulos, lejos de ser un problema, puede favorecer la relajación del sistema nervioso, el descanso cognitivo y la generación de ideas originales.
En un contexto de hiperconexión digital, la posibilidad de aburrirse parece escasa. Sin embargo, según expertos consultados por la revista Real Simple, ese estado puede reportar beneficios psicológicos y emocionales. Lisa Thomson, terapeuta familiar, afirmó que “el aburrimiento no es un problema que haya que resolver”, sino un estado natural del cual se ha aprendido a huir. Thomson sostuvo que “nos vendría bien más tiempo libre”.
Rebecca Boone, consejera de salud mental y directora clínica, explicó que “a veces, lo que sentimos como una incomodidad por aburrimiento es en realidad nuestro sistema nervioso adaptándose a la ausencia de exigencias constantes”. Boone señaló que durante los periodos de menor estimulación, el cuerpo y la mente transitan de un estado de alerta a uno más tranquilo: “no hacer nada permite que el sistema nervioso pase de su estado de ‘lucha o huida’ a un estado más tranquilo de descanso y digestión”. Además, indicó que “la estimulación constante puede ser mentalmente agotadora porque nuestra atención se ve continuamente dispersa” y que los periodos de aburrimiento intencional permiten que los recursos cognitivos se repongan.
En cuanto a la creatividad, Thomson mencionó la activación de la red neuronal por defecto, un sistema cerebral asociado con la imaginación y la resolución creativa de problemas. “Cuando dejamos de consumir información, el cerebro empieza a conectarla”, sostuvo. Boone agregó que el aburrimiento surge “cuando no estamos involucrados, estimulados o conectados de manera significativa con lo que estamos haciendo en ese momento”. Katie Rose, trabajadora social clínica, afirmó que el aburrimiento puede ser una señal para revisar valores e intereses personales.
Para incorporar estos beneficios en la rutina diaria, Thomson sugirió prácticas como dejar el teléfono en casa durante un paseo corto, esperar unos minutos en silencio antes de entrar a una tienda o evitar revisar redes sociales al hacer fila. Según los especialistas, incluso diez minutos al día sin dispositivos pueden marcar la diferencia.
