La laguna Las Barrancas, en el partido de Lezama, se presenta como una opción para la pesca de pejerrey a menos de dos horas de la Ciudad de Buenos Aires, con servicios y acceso en el día.
La laguna Las Barrancas, ubicada en el partido de Lezama, forma parte del sistema de Las Encadenadas y ha recuperado su nivel de agua gracias a los aportes del río Salado, tras varias temporadas de sequía. Este espejo de agua, cercano a la Ciudad de Buenos Aires, permite realizar viajes de ida y vuelta en el día sin resignar calidad de pesca, según informaron fuentes vinculadas al corredor de la Ruta 2.
El guía Jorge Damario, referente de la zona, acompañó a un grupo de pescadores en una jornada realizada recientemente. La salida se produjo temprano, junto a Gastón Cimmino, y tras pasar por Chascomús se ajustó la estrategia de pesca. El dato clave proporcionado por Damario indicó que la laguna atraviesa un buen momento debido al ingreso de pejerreyes de buen porte desde el Salado, favorecido por desbordes recientes y lluvias acumuladas.
Durante la jornada, las condiciones climáticas incluyeron frío y viento oeste sostenido por encima de los 25 km/h. La primera parada se realizó en fondos de conchilla, en el sector conocido como “los campos de Gascón”, donde se capturaron las primeras piezas de unos 28 cm. Luego, se derivó hacia “La Virgencita” y las compuertas de Santa María, donde el pique se produjo de manera intermitente pero constante, con ventanas de actividad cada 15 minutos. Se probaron distintas configuraciones de equipos, incluyendo boyas ping pong de 35 mm y chupetonas en varios colores.
Se observó presencia de dientudos, aunque la mojarra mediana fue predominante. Las capturas presentaron corridas suaves y lentas, atribuidas a una temperatura del agua superior a los 14 °C y a la abundancia de alimento natural. El promedio de las capturas se ubicó en los 35 cm. El cierre de la jornada se realizó cerca de “La Escuelita”, sobre juncos y espadañas, sin lograr superar los 40 cm. Antes de regresar, se realizó un intento final cerca del pesquero, donde se observó actividad de mojarras en suspensión y pejerreyes cazando, lo que resultó en cuatro piezas por encima de los 30 cm.
El pesquero es administrado por Andrés Bebe Arroupe, quien durante la jornada asistió con su lancha ante inconvenientes con otras embarcaciones. El establecimiento ofrece costa amplia y arbolada, sanitarios, parrillas, 15 botes en buen estado y motores en alquiler.
