Una investigación identificó 12 distorsiones cognitivas que pueden transformar los celos en obsesión. Expertos explican cómo reconocerlos y abordarlos.
Los celos son una reacción emocional que surge ante la percepción de una amenaza real o imaginaria hacia un vínculo afectivo importante, según definió Gabriela Martínez Castro, licenciada en Psicología y directora del Centro de Estudios Especializados en Trastornos de Ansiedad (CEETA) (MN 18627). Esta emoción está ligada al temor de perder el amor, la atención o el cariño de la persona amada.
“Cuando los celos aparecen en la mente de la persona que cela, se activan pensamientos de inseguridad, comparación y desconfianza hacia el otro. La persona puede interpretar situaciones ambiguas como señales de rechazo o infidelidad, incluso sin pruebas concretas, porque ‘el que busca, encuentra’. Esto genera ansiedad, angustia y una necesidad de buscar certezas o de controlar la situación para aliviar esos temores. Los celos no hablan tanto de la conducta del otro como de los temores de quien los experimenta”, detalló la psicóloga.
De acuerdo con un artículo publicado en Psychology Today por Susan Krauss Whitbourne, profesora emérita de Ciencias Psicológicas y Cerebrales de la Universidad de Massachusetts Amherst, el psicólogo Robert Leahy, del Weill-Cornell Medical College, afirmó en un estudio reciente que los celos no dependen únicamente de factores externos. Según Leahy, existen 12 sesgos de pensamiento capaces de intensificar esta emoción hasta transformarla en una obsesión.
Leahy abordó el análisis de los celos a través de la Terapia de Esquemas Emocionales, un modelo de terapia cognitivo-conductual que se centra en las teorías y estrategias del paciente relacionadas con la emoción, el apego y la aceptación. Según su investigación, los celos tienden a ser menos probables al inicio de una relación y pueden volverse más frecuentes a medida que el vínculo se prolonga, debido a una mayor inversión emocional y miedo a la pérdida. La seguridad del apego es otro predictor relevante: una persona con apego seguro tiene menos probabilidades de experimentar pensamientos celosos, mientras que alguien con apego inseguro puede reaccionar con una cascada de celos incluso ante escenas inocentes.
Los 12 pensamientos sesgados identificados son:
- Lectura de la mente: suponer que se sabe lo que otras personas piensan.
- Adivinación: hacer predicciones negativas sobre el futuro.
- Catastrofización: no poder soportar lo que sucederá.
- Etiquetado: asignarse rasgos negativos globales.
- Desestimar lo positivo: afirmar que los aspectos positivos de la relación son triviales.
- Filtrado negativo: centrarse únicamente en los eventos negativos.
- Generalización excesiva: percibir un patrón global de aspectos negativos a partir de un solo evento.
- Pensamiento dicotómico: ver los acontecimientos en términos de todo o nada.
- “Deberían”: interpretar los eventos en términos de cómo deberían ser.
- Personalización: asumir que todo lo que hace la pareja afecta.
- Culpar: centrarse en la otra persona como la causa de los sentimientos negativos.
- Razonamiento emocional: dejar que los sentimientos guíen interpretaciones de la realidad.
“Al identificar los pensamientos asociados con los celos, analizarlos y aprender a reconocerlos, las personas que se sienten amenazadas por la pérdida de su pareja pueden controlar sus emociones”, explicó Krauss Whitbourne.
Según Martínez Castro, los celos se consideran patológicos cuando dejan de ser una emoción pasajera y pasan a dominar los pensamientos y el sufrimiento de la persona, interfiriendo en la vida diaria y en las relaciones. En estos casos, la persona puede mantenerse en estado de alerta constante, desconfiar sin motivos concretos y buscar confirmaciones permanentes de afecto. La diferencia radica en la pérdida de libertad y bienestar que ocasionan. Cuando provocan angustia persistente, conflictos recurrentes, conductas de control o una preocupación difícil de manejar, se trata de celos patológicos que requieren intervención profesional.
Para superar los celos, la psicóloga recomendó reconocerlos y comprender qué los alimenta. “Recordemos que detrás de los celos suelen existir inseguridades, temor al abandono, baja autoestima o experiencias previas de pérdida de confianza. Identificar todo esto permite abordar estas emociones de una forma más saludable”, sostuvo. Además, señaló que construir relaciones sanas implica desarrollar confianza, comunicación abierta y respeto por la individualidad del otro. “Una pareja saludable no se basa en el control, sino en la capacidad de poder dialogar, expresar necesidades y tolerar la incertidumbre que toda relación implica. También es importante fortalecer la propia autoestima y construir una vida personal rica en intereses, proyectos, vínculos”, afirmó. “Cuando los celos son muy intensos, la ayuda psicológica es una herramienta muy valiosa para comprender el origen y aprender nuevas maneras de relacionarse”, concluyó.
El psicoterapeuta Claudio M. López Mora, colaborador del Centro de Terapia Breve de Rafael Santandreu, España, propuso técnicas para aplicar en el momento en que surgen los celos. La técnica del semáforo consiste en identificar dónde se sitúan las emociones negativas en el cuerpo y reconocer las señales antes de que lleguen a un nivel máximo, momento en el que se debe hacer un alto. La técnica del “knock-out” implica tomar un tiempo muerto, alejarse física y emocionalmente de la situación y reflexionar sobre cómo se desea reaccionar y ser recordado. La técnica respiratoria 5″-7″-10″ consiste en inspirar lentamente con el diafragma durante 5 segundos, contener la respiración 7 segundos y exhalar durante 10 segundos, repitiendo el ciclo hasta calmarse.
