El conflicto en el Golfo Pérsico expone cómo los puntos de estrangulamiento estratégicos, como el estrecho de Ormuz, afectan los flujos de granos, fertilizantes y energía, impactando en la agricultura global y en Argentina.
Una de las lecciones del nuevo escenario internacional, con el conflicto del Golfo Pérsico como foco de atención, muestra que la geopolítica contemporánea ya no se organiza únicamente alrededor de territorios y ejércitos. Esta visión ampliada incluye elementos como cadenas de suministro, energía, tecnologías, alimentos y chokepoints estratégicos.
Los chokepoints son puntos de estrangulamiento que operan como cuellos de botella y afectan los flujos comerciales, la información y las finanzas globales. Entre ellos, se destacan los chokepoints físicos/energéticos, como los estrechos marítimos por los que circulan granos, fertilizantes y agroquímicos.
Por el estrecho de Ormuz, epicentro del conflicto en curso, circula el 20% del petróleo mundial, un porcentaje significativo de gas natural licuado y el 30-35% del comercio mundial de fertilizantes. La agricultura moderna depende de energía fósil y petroquímica; cuando estos flujos se interrumpen, la producción y el comercio agrícola son afectados antes que otros sectores, generando alteraciones en los precios globales en pocos días.
Otra dimensión son los cuellos de botella tecnológicos y digitales, claves para la agricultura intensiva en conocimientos. Esta ya no depende solo de tierra, agua y fertilizantes, sino también de satélites, internet, conectividad rural, software, chips, maquinaria agrícola, datos, inteligencia artificial, biotecnología, edición génica y propiedad intelectual. Las futuras disputas agrícolas a nivel mundial no serán solo por tierras o agua, sino por datos, algoritmos y capacidad tecnológica.
Una tercera categoría son los puntos de estrangulamiento institucionales, financieros y de gobernanza, representados por temas regulatorios como los estándares fitosanitarios internacionales, las normas de etiquetado de la Unión Europea y los acuerdos de la OMC sobre subsidios agrícolas.
Aunque la distancia física entre Buenos Aires y el estrecho de Ormuz es de 14.000 kilómetros, las consecuencias del funcionamiento de estos chokepoints impactan sobre la agricultura global. Es relevante conocer los desafíos actuales, dando respuesta a preguntas como “por dónde pasa el comercio”, “quién controla los recursos estratégicos” y “quién emite y controla las regulaciones a nivel mundial”.
La agricultura del siglo XXI no se juega solo en las zonas rurales; se define también en los estrechos marítimos, centros de datos, bolsas de valores y laboratorios de edición genética. Descifrar su importancia es entender la geopolítica global de alimentos y los retos que representa para Argentina.
