Sergio Flinta (UCR) cuestionó al vocero presidencial por presunto enriquecimiento ilícito y señaló contradicciones en el oficialismo. También alertó sobre el crecimiento del empleo informal.
El senador provincial de Corrientes, Sergio Flinta (UCR), se sumó a las críticas contra el jefe de Gabinete y vocero presidencial, Manuel Adorni, quien se encuentra bajo investigación judicial por presunto enriquecimiento ilícito. Flinta, una de las figuras de mayor peso en la alianza oficialista liderada por Juan Pablo Valdés, contrastó el discurso de la gestión libertaria con los hechos denunciados.
“Adorni era el paladín de la anticasta, retaba e insultaba a todos, pero resultó que él usa el poder para hacer sus cositas personales”, disparó el legislador. Para Flinta, el caso representa una contradicción directa con las promesas de campaña de La Libertad Avanza: “Venían a combatir la casta y la corrupción, y terminan con parte de su gabinete haciendo lo mismo”.
Uno de los puntos que más cuestionó es el respaldo explícito del presidente Javier Milei a Adorni, a pesar de la gravedad de las acusaciones. Flinta recordó que otros funcionarios fueron removidos por hechos de menor impacto mediático o patrimonial. “No entiendo por qué Milei sigue apoyando a Adorni. Por cosas aún menos graves muchos volaron por los aires”, señaló, en referencia implícita al despido de Constanza Cassinotras la polémica compra de una cafetera de lujo.
En el tramo más picante de sus declaraciones, Flinta deslizó una sospecha sobre la mesa chica del Ejecutivo Nacional. “Voy a decir algo, aunque no puedo demostrarlo: creo que hay un intringulis muy particular en el centro del poder, hay una relación que trasciende la relación de hermanos entre los Milei, e incluye a otros protagonistas”, lanzó, dejando abierta la interpretación sobre la dinámica interna entre el presidente, su hermana Karina y el círculo de mayor confianza.
Más allá de la interna política, el senador provincial analizó con preocupación el escenario socioeconómico actual. Advirtió sobre un deterioro en las condiciones laborales y un malestar social creciente, que se siente con más fuerza en los grandes centros urbanos del país. “La situación es preocupante. Creció el empleo en negro y la pérdida de empleo. Hay un estado de enojo que no es bueno”, analizó Flinta en declaraciones a radio Dos. Si bien destacó que en provincias como Corrientes el impacto se logra mitigar con políticas locales, advirtió que la realidad nacional es compleja y requiere atención urgente.
