El músico uruguayo Jorge Drexler inspira una reflexión sobre hasta dónde puede llegar la inteligencia artificial en el arte y la vida cotidiana, desde la música hasta la guerra.
La canción de Jorge Drexler plantea un juego de palabras que invita a pensar: “¿Hay alguien A.I.? ¿Hay alguien ahí dentro?”. La sigla A.I. (Artificial Intelligence) abre un interrogante sobre el uso de la inteligencia artificial en la creación artística y más allá. ¿Qué hay detrás de una obra generada por una máquina? ¿Puede la IA tomar vida propia y dominar al ser humano?
El cine ya anticipó estas preguntas. En 1968, Stanley Kubrick estrenó “2001: Odisea del espacio”, una película que imaginaba un futuro donde la inteligencia artificial desafiaba a sus creadores. Años después, en 1997, la supercomputadora Big Blue de IBM venció al campeón mundial de ajedrez Garry Kasparov, un hito que marcó el inicio de una aceleración tecnológica que hoy nos lleva a preguntarnos si una presentadora de televisión o un cantante en una plataforma digital son reales o generados por IA.
Los derechos de autor, la validez de pruebas judiciales o la seguridad biométrica son solo algunos de los ámbitos donde la IA plantea dilemas. Incluso en conflictos bélicos, como la guerra entre Irán, Estados Unidos e Israel, la tecnología se aplica en combates. Drexler, en su canción, se pregunta: “¿Qué es lo que hace a un ser ser un ser humano?” y reflexiona sobre el futuro: “Me quedo pensando, ¿será buena idea seguirte enseñando? Pensando en la era en que tomes el mando”.
El debate no es nuevo. En una mesa redonda convocada por Mex Urtizberea, la escritora Leila Guerriero expresó su inquietud: “Yo quiero saber si mi tarea va a ser reemplazada”. El científico Diego Fernández Slezak respondió: “Si buscamos cuantificar las sensibilidades, va a haber una computadora que reemplace eso. La pregunta es si queremos hacerlo”. La cuestión, entonces, no es aceptar o rechazar la tecnología, sino quién y cómo la aplica.
Como señala Drexler en “Guitarra y yo”, “la máquina la hace el hombre, y es lo que el hombre hace con ella”. Aunque el músico utiliza samplers y secuenciadores en sus creaciones, la esencia humana sigue siendo insustituible. La colega Valeria Agis lo expresó claramente al referirse al show “Soda Stereo Ecos”: “Ningún avatar hiperrealista podrá imitar jamás esa pasión, esa sonrisa sensual y socarrona”. “Ahí dentro” no hay nadie. Ese alguien está acá afuera.
