La secuela de «El Diablo viste a la Moda» se estrenará el 1 de mayo de 2026. Meryl Streep, Anne Hathaway y Emily Blunt regresan en una historia que aborda la crisis del papel impreso frente a la era digital.
«The Devil Wears Prada 2» se estrena en todo el mundo el 1 de mayo de 2026, tras una premiere en Nueva York realizada el 20 de abril. La película, producida por 20th Century Studios, retoma el universo de «The Devil Wears Prada», que en 2006 se convirtió en un éxito global con más de 327 millones de dólares de recaudación.
La expectativa no es casual. En un contexto donde la moda volvió a ocupar un lugar central en el entretenimiento —impulsada por redes sociales y plataformas digitales—, el regreso de esta historia conecta directamente con nuevas audiencias sin perder a su público original.
Uno de los puntos más fuertes de la secuela es el regreso de su elenco original. Meryl Streep vuelve a interpretar a Miranda Priestly, la exigente editora de Runway; Anne Hathaway retoma el papel de Andy Sachs; Emily Blunt regresa como Emily Charlton; y Stanley Tucci como Nigel. A ellos se suman nuevas figuras como Kenneth Branagh, Lucy Liu, Simone Ashley y Pauline Chalamet, que aportan nuevas capas a la historia sin desplazar el eje central.
Lejos de repetir la fórmula original, la secuela se apoya en un conflicto contemporáneo: la caída del papel impreso. Miranda Priestly enfrenta la posible desaparición de Runway Magazine en un entorno dominado por lo digital, donde las reglas del poder cambiaron. En paralelo, Emily Charlton aparece transformada en una ejecutiva influyente del sector del lujo, lo que introduce una dinámica de tensión y negociación con su antigua jefa.
La música acompaña ese giro contemporáneo. La banda sonora incluye un tema original interpretado por Lady Gaga y Doechii, titulado «Runway», que refuerza el vínculo entre moda y cultura pop. Además, la diseñadora Donatella Versace tiene una aparición especial, integrando aún más la película con el universo real de la moda.
Antes de su estreno, la película ya había alcanzado un hito: su tráiler se convirtió en uno de los más vistos de todos los tiempos, según reportes de la industria. A esto se suma el interés en plataformas como IMDb, donde miles de usuarios la agregaron a sus listas de seguimiento.
Las primeras reacciones de la crítica especializada destacan el tono glamoroso, entretenido y actualizado de la película, señalando que logra posicionarse por encima de muchas secuelas tardías. Sin embargo, algunas reseñas mencionan ciertos problemas de ritmo, especialmente en el desarrollo de su trama principal.
Más que una continuación, «The Devil Wears Prada 2» funciona como una reinterpretación de su propio legado. El enfrentamiento entre lo tradicional y lo digital, encarnado en la lucha por la supervivencia de Runway, convierte a la película en una metáfora de la transformación actual de la industria. Con ese enfoque, la secuela logra algo más que apelar a la nostalgia: vuelve a instalar una conversación sobre poder, identidad y cambio en un mundo donde la moda —y los medios— ya no se definen en papel, sino en tiempo real.
