Un grupo de intendentes del conurbano bonaerense manifiesta descontento y evalúa apoyar alternativas dentro del peronismo para las próximas elecciones, en un contexto de tensiones políticas.
En medio de la proyección de su posible candidatura presidencial, el gobernador de la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof, enfrenta manifestaciones de descontento dentro de su propio territorio político. Un grupo de intendentes del conurbano, principalmente de la tercera sección electoral, ha expresado críticas hacia el movimiento interno del gobernador, considerando «prematuramente expulsivo» al Movimiento Derecho al Futuro (MdF).
Estos jefes comunales han señalado, incluso, que estarían dispuestos a respaldar una candidatura alternativa dentro del peronismo para las elecciones de 2027. En este escenario, la reciente aparición pública del exministro de Economía, Sergio Massa, en un encuentro social en San Vicente que incluyó a varios intendentes, generó especulaciones sobre una posible competencia interna.
Sin embargo, Kicillof y Massa mantienen contacto directo. Horas después del mencionado encuentro, Massa se reunió con el gobernador en La Plata para tratar una agenda vinculada a la situación económica provincial, según confirmaron fuentes políticas.
Entre los intendentes que participaron del evento en San Vicente se encuentran Nicolás Mantegazza (San Vicente) y Gastón «Gato» Granados (Ezeiza), con influencia en el sur del conurbano. También estuvieron presentes, de manera significativa, jefes comunales alineados con el kirchnerismo como Gustavo Menéndez (Merlo) y Julián Álvarez (Lanús).
Fuentes consultadas dentro de este grupo de dirigentes indicaron que la percepción de un «deterioro irreversible» en las condiciones económicas, atribuido al modelo nacional, también afecta la imagen de la gestión provincial. Señalan que, si bien la crítica principal se dirige al gobierno nacional, Kicillof está implementando su propio ajuste fiscal en la provincia, lo que genera malestar.
El análisis político de estos intendentes sugiere que la tensión permanente entre el gobernador y sectores del kirchnerismo, particularmente La Cámpora, genera un desgaste que perjudica al peronismo en su conjunto. Advierten que, para muchos votantes, Kicillof está asociado a la expresidenta Cristina Kirchner, y un distanciamiento público podría complicar su posición como eventual heredero político.
Más allá de las tensiones, el diálogo entre las distintas facciones peronistas se mantiene. La situación queda abierta, con múltiples actores evaluando sus posiciones de cara a un futuro electoral donde la unidad o la fragmentación del espacio serán factores decisivos.
