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viernes, 17 abril, 2026
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Crucíferas: una alternativa invernal para biocombustibles y sustentabilidad

Cultivos como la carinata y la camelina emergen como opciones para diversificar la producción agrícola invernal en Argentina, con potencial para la elaboración de biocombustibles avanzados y la reducción de emisiones.

La incorporación de crucíferas invernales, como la camelina, carinata y colza, se presenta como una alternativa para diversificar la producción, mejorar el uso del suelo y generar nuevas oportunidades económicas en Argentina. En un contexto internacional que prioriza la sustentabilidad y la reducción de emisiones de gases de efecto invernadero (GEI), estos cultivos ofrecen materia prima para biocombustibles de segunda generación.

Estos biocombustibles se diferencian de los convencionales (de primera generación) por utilizar materias primas no destinadas a la alimentación, como residuos agrícolas o cultivos específicos, reduciendo así la competencia por el suelo y la huella ambiental. Mientras la colza tiene también usos alimentarios, bajo esquemas certificados puede integrarse en cadenas energéticas con menor impacto.

Según datos del Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA), la generación de energía produce alrededor del 75% de las emisiones anuales de GEI. Las bioenergías, y en particular los biocombustibles líquidos, son una oportunidad para sustituir combustibles fósiles, con un rol clave en la descarbonización del transporte. Los combustibles sostenibles de aviación (SAF) son una herramienta prioritaria para este sector, y las crucíferas se perfilan como una materia prima óptima para su producción.

Panorama nacional

En Argentina, los cultivos invernales tradicionales son cereales como el trigo y la cebada. Las brasicáceas aparecen como una nueva oportunidad estratégica para mantener ocupados los suelos durante el invierno, aportando una retribución económica y beneficios ambientales. Actualmente, solo existen datos oficiales de producción de colza, a través de la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca (SAGyP), mientras que la información sobre otras crucíferas proviene de fuentes privadas.

En este marco, el Programa Argentino de Carbono Neutro (PACN), una iniciativa de las Bolsas de Comercio y Cereales junto a empresas del sector, lanzó una herramienta para calcular y gestionar la huella de carbono de las crucíferas, con el objetivo de fortalecer el posicionamiento internacional de la cadena.

Paralelamente, la compañía Louis Dreyfus Company (LDC) inauguró en su complejo de Timbúes una nueva línea de molienda de semillas con alto contenido de aceite, como la camelina, destinada a fortalecer el mercado mundial de SAF. La línea tiene capacidad para procesar hasta 3 mil toneladas. Además, en el país se encuentran vigentes tres potenciales proyectos para el desarrollo de este sector.

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