El defensor de Racing rompió el silencio tras la sanción de cuatro fechas, pidió disculpas a los hinchas y detalló su versión del incidente con Lucas Martínez Quarta.
El defensor Marcos Rojo rompió el silencio luego de su expulsión ante River, que derivó en una sanción de cuatro fechas, y eligió un tono conciliador para dirigirse a los hinchas de Racing, que en su mayoría cuestionaron al futbolista, sobre todo en las redes sociales.
En una entrevista con ESPN F12, el zaguero pidió disculpas, explicó la acción que motivó la tarjeta roja y también expresó su malestar por el tratamiento que recibe cada vez que comete un error dentro del campo. “Quería aprovechar este lugar para pedirle disculpas si a alguien le molestó, le ofendió lo que pasó el otro día en la Copa Sudamericana”, señaló Marcos Rojo en el inicio de la charla.
El defensor diferenció ese episodio de lo ocurrido frente a River, al que consideró parte de la dinámica habitual del juego. “Lo que pasó con River son cosas que pasan en el fútbol”, afirmó, aunque reconoció el impacto que pudo haber tenido su conducta reciente en los hinchas de Racing: “A la gente de Racing, que también me trató siempre bien, si le molestó o le ofendió a alguno, pedirle disculpas sin ningún problema”.
El exfutbolista de la selección argentina también se detuvo en la jugada puntual que derivó en su expulsión. Según su reconstrucción, no hubo intención de agredir a Lucas Martínez Quarta. “No es que lo haga intencionalmente. En la jugada con Martínez Quarta y con Fausto Vera, yo a Martínez Quarta no lo veo”, explicó. Luego detalló la secuencia: “Estoy forcejeando con Fausto Vera y cuando me zafo siento que le pego. Me di cuenta de que lo había golpeado en la nuca, pero de verdad él ni siquiera estaba en la jugada”.
Rojo reconoció que, en ese instante, comprendió que la sanción sería inevitable. “Cuando le pegué yo sabía que me iban a expulsar, estaba clarísimo porque el referí ya venía advirtiéndome”, sostuvo. Además, relató que intentó aclarar la situación con los propios protagonistas en el campo: “Me acerqué, estaba hablando con Acuña y con Montiel, y les dije que no lo había visto”.
Más allá de la jugada puntual, el defensor de 36 años apuntó contra el contexto que rodea su figura. Planteó una diferencia en la repercusión de sus actuaciones. “Cuando pasa algo bueno o tengo partidos correctos no escucho nada, pero cuando cometo el mínimo error en un partido están toda la semana hablando del tema y pidiendo mi cabeza”, expresó. Según su mirada, esa exposición constante tiene consecuencias: “Molesta un poco y te termina condicionando”.
A pesar de ese escenario, el futbolista dejó en claro su intención de continuar en actividad y sostener su nivel competitivo. “Soy fuerte y voy a seguir trabajando, voy a seguir intentando porque lo que me gusta hacer es jugar al fútbol”, aseguró. Incluso introdujo una reflexión personal sobre su carrera: “Si no, estaría en mi casa disfrutando la vida con mi familia”.
En el tramo final de la entrevista, Rojo abordó un aspecto central de su identidad como jugador: su estilo. Allí, lejos de matices, se definió con franqueza. “No soy un jugador malintencionado, nunca fui a lastimar a nadie”, afirmó. Sin embargo, aceptó una característica que lo ha acompañado a lo largo de su trayectoria: “¿Soy bruto? Sí, soy bruto. Es mi forma de jugar”.
El defensor describió su perfil dentro de la cancha como el de un central que privilegia el contacto físico y la intensidad. “Soy un central al que le gusta la fricción, que va a las divididas con todo. Y voy a seguir siendo así hasta el último día de mi carrera”, sostuvo.
Las palabras de Rojo llegan en un momento delicado de su paso por Racing, marcado por la sanción disciplinaria y por un clima de creciente tensión con los hinchas. Su descargo público buscó bajar el tono del conflicto, asumir responsabilidades y, al mismo tiempo, defender una identidad futbolística que, según remarcó, no está dispuesto a modificar.
