Se cumple un año desde la firma del acuerdo con el Fondo Monetario Internacional. Un repaso por los objetivos, resultados y desafíos pendientes del programa financiero.
Este fin de semana se cumple un año desde que el Gobierno argentino, encabezado por Javier Milei, firmó un nuevo acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI). El anuncio, realizado el 11 de abril de 2025, implicó la salida del cepo cambiario y la flotación del peso, que en ese momento se ubicó entre los $1.000 y $1.400. Como parte del acuerdo, el FMI envió un adelanto de US$ 12.000 millones para reforzar las reservas líquidas del Banco Central.
La firma del programa fue presentada por el Gobierno como uno de los tres puentes financieros clave para llegar a las próximas elecciones sin un golpe devaluatorio que interrumpiera el proceso de desinflación. Sin embargo, a un año de su implementación, economistas de distintas visiones evalúan que el plan quedó a mitad de camino.
Para algunos analistas, como Martín Rapetti, el espíritu del programa no se cumplió, ya que su objetivo central era aumentar las reservas y permitir el regreso a los mercados de capitales. Por su parte, Ricardo Arriazu señala que la instauración de una banda de flotación, en lugar de un tipo de cambio fijo en una economía bimonetaria, generó incertidumbre, lo que impactó en las proyecciones inflacionarias y en la actividad económica.
En cuanto a las reservas, las cifras muestran un panorama mixto. Las reservas internacionales brutas pasaron de US$ 24.704 millones antes del acuerdo a US$ 44.248 millones actualmente. No obstante, las reservas netas líquidas –según la metodología del FMI– se mantienen en números negativos, en torno a los -US$ 14.497 millones. El ex presidente del BCRA, Guido Sandleris, destacó que si se descuenta el dinero recibido del FMI, el Banco Central tiene un nivel de dólares similar al heredado de la gestión anterior.
El programa ha transitado por tres etapas, con diferencias entre las autoridades argentinas y el staff del FMI, particularmente en materia de política monetaria y cambiaria. Mientras el Gobierno ha sido crítico de la acumulación de reservas por considerar que inyecta pesos en una economía con demanda de dinero inestable, el FMI sostiene que esa acumulación es clave para medir la capacidad de repago y facilitar el regreso a los mercados.
En el contexto de la próxima Asamblea de Primavera del FMI en Washington, se espera que las autoridades argentinas mantengan reuniones para discutir el futuro del programa y un desembolso pendiente de cerca de US$ 1.000 millones. Los analistas coinciden en que, si bien no se prevé un salto devaluatorio inminente, persisten desafíos externos, como la posible salida de capitales ante eventos políticos internos o externos, que podrían poner a prueba la estabilidad alcanzada.
