El equipo de Eduardo Coudet logró su cuarto triunfo consecutivo con un sólido desempeño futbolístico y una goleada que alivia el ambiente en el club.
La victoria de River Plate este domingo, la cuarta consecutiva bajo la dirección de Eduardo Coudet, se destacó no solo por el resultado abultado ante un apático Belgrano, sino por la solidez del juego exhibido. El triunfo sirvió para generar un clima más optimista tras un período de tensión.
Un momento significativo fue el gol de Facundo Colidio, quien marcó el 2-0 de cabeza, poniendo fin a una sequía de 26 partidos sin anotar. Su reaparición fue celebrada por la hinchada, que había silbado su nombre al inicio del partido. Este hecho simbolizó una posible ruptura con un pasado reciente complicado.
Coudet, sin realizar cambios drásticos en los nombres respecto a la era de Marcelo Gallardo, ha buscado imprimir un funcionamiento y un estilo más definidos al equipo. La pausa por la fecha FIFA fue aprovechada como una ‘minipretemporada’ para trabajar aspectos tácticos.
En el partido, River mostró un equipo más trabajado, con líneas conectadas y despliegue intenso. Figuras como Claudio Galván, titular por sobre Juan Fernando Quintero, respondieron con un gran nivel, mientras que el arquero Franco Armani, ausente por lesión, fue reemplazado con seguridad por el joven Beltrán.
Belgrano, por su parte, se mostró demasiado contemplativo y con falencias actitudinales, sin poder generar peligro real sobre la portería de River. Los cambios del entrenador Ariel Zielinski en el segundo tiempo no lograron alterar el dominio claro del equipo local, que manejó los tiempos y cerró el partido con contundencia.
