Fuentes internas de la Casa Blanca indican que el presidente estadounidense analiza una reestructuración de su equipo, en un contexto de baja en su aprobación y preocupación por el impacto económico del conflicto.
WASHINGTON. – Tras la destitución de la fiscal general Pam Bondi, el presidente Donald Trump evalúa realizar más cambios en la cúpula de su administración. La medida se analiza ante la creciente frustración por las repercusiones políticas y económicas de la guerra con Irán, según revelaron fuentes familiarizadas con las discusiones internas.
El conflicto ha generado un aumento en los precios de los combustibles, una caída en los índices de aprobación del mandatario y ha intensificado la ansiedad en el Partido Republicano de cara a las elecciones legislativas de noviembre. Algunos aliados del presidente consideran que su último discurso televisado no tuvo el impacto esperado, lo que reforzaría la idea de que se necesitan ajustes en el mensaje o en el personal.
Entre los funcionarios que podrían ser destituidos, según las fuentes, se encuentran la directora de Inteligencia Nacional, Tulsi Gabbard; el secretario de Comercio, Howard Lutnick; y la secretaria de Trabajo, Lori Chavez-DeRemer. Gabbard ha mantenido posturas críticas hacia la participación de EE.UU. en conflictos de Medio Oriente. Lutnick enfrenta escrutinio por su vínculo con Jeffrey Epstein y su estilo de gestión. Chavez-DeRemer, por su parte, enfrenta acusaciones de mala conducta.
Sin embargo, Trump también podría optar por no realizar cambios significativos. Algunas fuentes señalan que el presidente es reacio a renovar su gabinete con frecuencia, luego de que los constantes cambios durante su primer mandato generaran una percepción de inestabilidad. Se esperaría, en todo caso, una «reorganización selectiva» más que un «reinicio drástico».
La última encuesta de Reuters/Ipsos indica que solo el 36% de los estadounidenses aprueba la gestión de Trump, su cifra más baja en el mandato actual. El 60% desaprueba la decisión de iniciar la guerra con Irán, un conflicto que el presidente abordó en su discurso sin proponer una salida clara, enfocándose en atribuir la responsabilidad a Teherán.
